HISTORIA DE ESPAÑA
segundo

4.2.4 La dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) y la caída de la monarquía (1931)

La dictadura de Primo de Rivera es la definitiva crisis del sistema de la Restauración, de nuevo con la intervención de los militares en la política que Cánovas quiso eliminar.

La crisis del sistema se inicia con el pacto de fuerzas del sistema con fuerzas contrarias al sistema:
esto se produjo en 1909 al sumarse a la campaña del "Maura no" iniciada por la Conjunción Republicano-Socialista, núcleo del Bloque de Izquierdas, los liberales, los conservadores idóneos y el propio Alfonso XIII.
La triple crisis de 1917 y la crisis múltiple y prolongada desde ese año 1917 hasta 1923 con su cumbre en 1921, desembocan en esta dictadura iniciada en 1923.

La situación se compone de

1923: Pronunciamiento de Primo de Rivera, capitán general de Cataluña, mediante un manifiesto, que lanza en Barcelona con apoyos inicialmente generalizados
Se reproduce la dinámica de los pronunciamientos: el gobierno liberal presidido por García Prieto comprueba que no tiene la más mínima fuerza para someter al general, por lo que triunfa así el golpe de Estado,
que da paso a la dictadura, a la que accede el Rey, que nombra jefe del gobierno al general Primo de Rivera.
La Constitución de 1876 queda suspendida, aunque no suprimida. Se cierran las Cortes. Esto no suprime la democracia, que no existía porque los políticos del sistema falseaban las elecciones y los antisistema de la conjunción republicano-socialista y los anarquistas empleaban la fuerza para derribarlo.
La Dictadura se concibe como provisional, transitoria, de emergencia, para relanzar el sistema una vez saneado. Primo de Rivera es un hombre del sistema.
Pero es la crisis final del sistema de la Restauración,
aunque no es el final del reinado de Alfonso XIII.
Lo que suprimirá la constitución de 1876 será el golpe de Estado de los republicanos en 1931 y la falta de resistencia de Alfonso XIII y de los alfonsinos a la eliminación de la monarquía.

Nombrado jefe del gobierno por Alfonso XIII, el general Primo de Rivera encabeza una dictadura a cuyo gobierno lo denomina Directorio militar, al que reemplaza desde 1925 por un Directorio civil, cuando ha solucionado los principales problemas.

Los apoyos con los que cuenta inicialmente son del pueblo y del ejército en toda España.
Le apoyan en especial en Barcelona por estar tan castigada por el terrorismo; le apoya
incluso la burguesía catalanista.
Le apoya la prensa de Madrid y de Barcelona.
Le apoyan los intelectuales: Ortega y Gasset incluso manifestaba y testimoniaba: "Si el movimiento militar ha querido identificarse con la opinión pública y ser plenamente popular, justo es decir que lo ha conseguido por entero... Calcúlese la
gratitud que la gran masa nacional sentiría hacia esos magnánimos generales que generosamente, desinteresadamente, han realizado la aspiración semisecular de veinte millones de españoles, sin que a estos les cueste esfuerzo alguno..." (Publicado por Ortega y Gasset el 27 de noviembre de 1923).

Política de la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)

Miguel Primo de Rivera, capitán general de Cataluña en 1923, militar liberal, marqués de Estella, descendiente de toda una pequeña dinastía de militares liberales, españolista, populista y populachero. Había propugnado solucionar la guerrra de Marruecos abandonando el intento de protectorado; esta postura le había valido ser sancionado en dos ocasiones.
Es un regeneracionista: su objetivo es solucionar los problemas, no utilizarlos como los malos políticos, ni exhibir lamentaciones como los intelectuales.
Solucionarlos mediante el intervencionismo desde el Estado.

En el papel del "cirujano de hierro" del regeneracionismo de Joaquín Costa.
Su objetivo es relanzar el sistema una vez saneado. Primo de Rivera es un hombre del sistema.

Éxitos:

Fracaso en lo político

La caída de la monarquía el 14 de abril de 1931

La sumisión a la mala política, suele ser la resultante del binomio: miedo + simpatía.
A veces es el trinomio: miedo + simpatía + interés.
Si tiene más componentes, es ya un polinomio: miedo + simpatía + interés + vanidad + chantaje + ignorancia + corrupción moral + cursilería + ...

La ecuación es: miedo + simpatía + interés + vanidad + chantaje + ignorancia + corrupción moral + cursilería + ... = sumisión a la mala política

Es el golpe de Estado de los republicanos en 1931 al destronar a Alfonso XIII y derribar la monarquía lo que suprime la Constitución de 1876.
Esa constitución estaba ya siendo violada desde el sistema (de la Restauración) por los que falseaban las elecciones, los políticos de la "vieja política". No es que sea violada sólo porque no haya elecciones desde 1923 y porque el parlamento sea cerrado entonces. Y los antisistema de la conjunción republicano-socialista y del anarquismo también venían intentando mediante la insurrección armada, no sanear el sistema, sino acabar con el sistema, con la Constitución de 1876 y con la monarquía. Por eso sus lamentos de que la constitución fue violada en 1923, no son simplemente lágrimas de cocodrilo, sino ataques victimistas con la complicidad ingenua de una gran parte de los intelectuales para derribar a Alfonso XIII y derribar también la monarquía y no para reponer la Constitución de 1876.

Los monárquicos alfonsinos con Alfonso XIII al frente consintieron en 1931 en la toma del poder por el comité revolucionario republicano que se autonombró como gobierno, pero este consentimiento no les convierte en autores del golpe de estado, contra lo que dice equivocadamente Moa, ni excluye de la autoría del golpe de estado a los republicanos, también contra lo que dice equivocadamente Moa. Esa complicidad de los monárquicos alfonsinos es la continuación y consecuencia de los pactos iniciados en 1832 entre los monárquicos fernandinos y los liberales que hablaban en nombre del Pueblo con mayúscula desde las Cortes de Cádiz, el pacto entre el Trono y la Revolución contra el pueblo con minúscula fiel al Altar y a la Patria, y al Trono si el que lo ocupa es el primer servidor de la Patria unida al Altar.

Más grave es el error de Pío Moa al decir que "la república nació así con legitimidad suficiente". No legitimaba esa toma del poder por la república que naciera "como un proyecto de democracia liberal", como dice Moa. Su deslegitimación quedó confirmada en realidad al no reprimir la violencia contra la Iglesia iniciada el 11 de mayo de 1931 con la quema de conventos, iglesias, obras de arte y de cultura religiosas. Así se hacía cómplice de la persecución a la Iglesia, agravada por las medidas legales y constitucionales implantadas por los gobiernos y los parlamentarios republicanos. La persecución a la Iglesia adquiría así la dimensión de ser realizada desde las instituciones y el aparato del Estado republicano. La Iglesia estaba constituida en España por la inmensa mayoría de la sociedad. La sociedad era intensamente confesional y se le superponía un Estado aconfesional y anticonfesional. Esto no era democracia, pero sí era la genuina expresión de lo que se llama la democracia liberal. El pretexto era desde el XIX proclamarse anticlericales los liberales, con lo que acusaban de clericalismo a los católicos consecuentes. Y hoy es denominar teocracia o clericocracia al Estado confesional, como hace el propio Moa. Éste es enemigo del anticonfesionalismo y los liberales moderados del final del XIX y el primer proyecto constitucional de la II República permitían que los católicos lo fuesen siempre que no se comportasen como tales en la política. Moa acusa a los católicos consecuentes de creer "que el catolicismo es una ideología política, interpretable según sus intereses partidistas". Moa confunde la democracia con el liberalismo, él cree que la democracia sólo es posible siendo liberal, contra toda la evidencia histórica de todas las etapas del liberalismo en España desde las Cortes de Cádiz, que han sido la negación de la democracia. (Y en el extranjero desde las revoluciones del XVIII). Es de un enorme valor lo que dice y demuestra Pío Moa y hay que considerarle un gran historiador, un grandísimo escritor y un gran hombre, una gran persona. Pero aún sería mejor historiador si superase el liberalismo. Si encuentra la fe en Dios que él busca, como parece dar a entender en algunos de sus artículos.

4. 2 Alfonso XIII y las crisis del sistema de la Restauración (1902-1931)
Significado de la época de Alfonso XIII
Variaciones que se irán produciendo en esta segunda fase de la Restauración (1902-1931)

 

La otra legitimidad

La legitimidad de ejercicio consiste en actuar al gobernar y al votar según las normas objetivas de moralidad, cognoscibles con nuestra razón natural, que es falible, pero que la Iglesia enseña con autoridad infalible. No basta la legitimidad de origen.

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La II República no tuvo legitimidad ni de origen, ni de ejercicio, pese a lo que dice erróneamente Pío Moa
Genealogía de la ilegitimidad: el "Bloque de Izquierdas" de 1909 y la Conjunción Republicanosocialista de 1910 - el Pacto de San Sebastián de agosto de 1930 - la sublevación militar de Jaca de diciembre de 1930 - el 14 de abril de Macià y Alcalá Zamora - la coalición socialazañista - el Frente Popular de 1936 - el Pacto del Tinell de 2003 - el 11M de 2004 y sus consecuencias: el zapaterismo en el poder
El golpe del 11M de 2004 les da el poder otra vez. Así se cimenta la ilegitimidad de origen del gobierno zapaterista. Su ilegitimidad de ejercicio es su política liberticida y antihumana.

Payne explica que los asesinatos políticos comenzaron en diciembre de 1930 en la sublevación de Jaca

Contrariamente a lo que dice erróneamente Pío Moa, la II República no tuvo legitimidad ni de origen, ni de ejercicio. La proclamaron de forma golpista los que se autonombraron ministros en 1931, tras intentar el golpe en varias ocasiones anteriores, como en 1917 y 1930. Lo consiguieron en 1931 por la inacción de Alfonso XIII y de su gobierno. El golpe del 14 de abril de 1931 incluye que Maciá, caudillo de la Esquerra Republicana triunfante en Cataluña, proclamó en Barcelona el mismo 14.04.1931, antes de la proclamación de la república en Madrid, la "República Catalana como Estado integrante de la Federación Ibérica" (TECLEAR AQUÍ PARA OÍR Y LEER SUS PALABRAS") . Impusieron una constitución sectaria y persecutoria y la utilizaron aún más sectaria y persecutoriamente. Eso era quitar los cimientos a toda posibilidad de democracia y de libertad. Y así desencadenaron la guerra civil en 1934 y la buscaron otra vez en 1936 hasta hacerla estallar asesinando a Calvo Sotelo. Alfonso XIII exhibe en su despedida su creencia de que la monarquía era para el rey, por consiguiente patentiza su desconocimiento de que son el rey y su gobierno para la patria como servidores, para la paz y la prosperidad. Dice Alfonso XIII que deja su puesto para evitar la guerra civil "por su causa". Pero dejó así vía libre para la ocupación del poder por los golpistas republicanos y socialistas que trajeron la revolución y la guerra civil precisamente. Si quería evitar la guerra civil, la propició a corto plazo, en cinco años. Y eso llevó a la dictadura, que no convierte en demócratas a los totalitarios antidemócratas socialistas y republicanos. Ni tenía tampoco legitimidad de ejercicio la Restauración con su falseamiento sistemático de las elecciones, como única manera de asentar el sistema liberal, aparte de la dictadura. Y la monarquía liberal carecía también de legitimidad de ejercicio.

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Contrariamente a lo que dice Moa erróneamente, no dio legitimidad al régimen golpista de la II República que los monárquicos Romanones, Berenguer y Aznar regalaran el poder a los golpistas del Pacto de San Sebastián, y que lo hicieran en un acto de suicidio ajeno, la incoada muerte de España. Ni que Franco se atuviera a la república, con el pretexto de que había sido aceptada por el rey. Ni que la monarquía sin la menor resistencia traspasase o regalase "su" legitimidad a la república.

Moa comprenderá seguramente que las concesiones hechas por Aznar (el del PP) y por Zp a los antiespañoles catalanistas, o lo que sean, y las muchas ofrecidas y algunas hechas a los de la ETA, con la connivencia del rey Juan Carlos en el grado que sea o que haya sido, no son legítimas, ni legitiman a los de la ETA, ni a los nacionalistas antiespañoles, como tampoco el regalo del poder por Alfonso XIII, Romanones y compañía, a los golpistas que se autonombraron Gobierno Provisional de la República, les da legitimidad de origen. Aparte de que tampoco Alfonso XIII la tenía...Todos los sistemas liberales se imponen en España a base de golpes, guerras, pucherazos y dictaduras. En nombre del pueblo, eso sí. Hasta llegar a la pseudodemocracia laicista actual, cercana ya a la pseudodemocracia absoluta. El máximo absolutismo.

Y en cuanto a la legitimidad de ejercicio, los responsables de los crímenes de la guerra civil, fueran de derechas o de izquierdas, fueron las izquierdas al destruir la legalidad republicana. La destruyeron con su insurrección de 1934, con el desgobierno del Frente Popular violador de toda legalidad y ya con el del bienio socialazañista de 1931 a 1933, también violador de toda legalidad.

El propio Azaña confiesa en sus Memorias de los Cuadernos de la Pobleta en 1937: «Cataluña en plena disolución. Ahí no queda nada... Debajo de todo eso, la gente común, el vecindario pacífico suspira por un general que mande, y se lleve la autonomía, el orden público y la FAI en el mismo escobazo».

Quisieron el laicismo y la ilegalidad y consiguieron que media España primero y la otra media después se acogiera a un general que mandara. Y produjeron los crímenes y su represión

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El concepto de legitimidad de origen y de ejercicio procede del tradicionalismo político español, del carlismo. Fue formulado por la princesa de Beira, esposa del rey carlista Carlos V de Borbón. Es la doctrina contra los poderes tiránicos explicada por Santo Tomás de Aquino. El gobernante que no tiene derecho a ejercer el poder es un tirano, porque está usurpando el poder, carece de legitimidad de origen. El tirano ejerce el poder en beneficio propio, le falta legitimidad de ejercicio. La síntesis habitual es ejercer el poder para asegurarse de monopolizarlo, y así el usurpador lo ejercerá para mantenerse en el poder "como sea". Conseguir el poder "como sea" y ejercerlo para conservarlo "como sea". El tirano usurpa el poder y lo ejerce tiránicamente. ¡Cómo ha de ser!

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En realidad los responsables de los crímenes de la Guerra de 1936 y de los actuales son los que destruyeron y destruyen la cimentación de la ley en la moral y de la moral en los medios para llevarla a cabo, que es lo que aporta la Iglesia. Son los que ceden al liberalismo. Sólo tienen como normas morales las que ellos deciden tener, porque no aceptan la autoridad de la Iglesia para definir y enseñar infaliblemente las normas morales y dejan a la gente colgada de la brocha del laicismo agnóstico o a que les defina las normas morales un comité de sabios moralistas, tales como Marina y Sabater, que no pueden aportar medios para ayudar a la gente y a los políticos a actuar de una forma honesta, humana, ni siquiera en los casos en que acierten lo que es honesto, humano. (Leer más)

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