.. ....Textos ... ...CRISTIANDAD FUTURA.

Las plegarias leoninas prescritas por el papa León XIII en 1884 para ser rezadas de rodillas tras el final de la misa, después del Ite Misa est, consisten en

tres avemarías,

la salve,

una oración por la conversión de los pecadores y la libertad y exaltación de la Iglesia,

la oración al Arcángel san Miguel contra el demonio

Sancte Michael Archangele, defende nos in praelio.
Contra nequitiam et insidias diaboli esto praesidium.
Imperet illi Deus, supplices deprecamur.
Tuque princeps militiae caelestis,
Satanam aliosque spiritus malignos, qui ad perditionem animarum pervagantur in mundo,
divina virtute in infernum detrude.
Amen
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.
Reprímale Dios, pedimos suplicantes,
y tú príncipe de la milicia celestial,
arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos
que andan dispersos por el mundo
para la perdición de las almas.
Amén

y,

la adición, establecida por el papa san Pío X, de la invocación tres veces repetida: "Sacratísimo Corazón de Jesús, ten misericordia de nosotros".

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El Obispo de Sprinfield (Ilinois, USA) restaura la Oración a San Miguel

http://ct.dio.org/diocesan-life/diocesan-life-articles/prayer-to-st-michael-to-be-restored-in-diocese.html

10.05.11, por Juanjo Romero http://infocatolica.com/blog/delapsis.php/1105101103-obispo-de-ilinois-lrestaurar#fn_1

El obispo de Sprinfield, Mons. Thomas John Paprocki, antes de la Misa Crismal, el 19 de abril de 2011, explicó a los sacerdotes de su diócesis el significado y la historia de la «Oración a San Miguel».

Acabados los Oficios, junto con los Santos Óleos, ordenó distribuir por las parroquias de su diócesis grandes tarjetones con la Oración a San Miguel, y que fuesen colocadas en los bancos. Pidió que se rece después de la despedida y antes del canto de salida en todas las misas.

Dijo que:

«Uno de las mejores bazas de Satanás está en su camuflaje, en la creencia de que no existe. No creer en Satanás y en las fuerzas del mal nos deja incapaces de resistir. Por eso es bueno recordar la oración a San Miguel Arcángel. Tenemos que recordar que cada vez que oramos, trabajamos para derrotar a nuestros enemigos reales, no los demás, sino al diablo y sus demonios».

Aunque el exorcismo formalmente nunca fue abolido por completo, la inserción en la Santa Misa desapareció con la Instrucción Inter Oecumenici, 48 j, del 26 de septiembre de 1964 que entró en vigor el 7 de marzo de 1965.

Aún así, los papas han recomendado vivamente su rezo.

"Quiera Dios que la oración nos fortalezca para la batalla espiritual de la que habla la carta a los Efesios: «Fortaleceos en el Señor y en la fuerza de su poder» (Ef 6, 10). A esa misma batalla se refiere el libro del Apocalipsis, reviviendo ante nuestros ojos la imagen de san Miguel arcángel (cf. Ap 12, 7). Seguramente tenía muy presente esa escena el Papa León XIII cuando, al final del siglo pasado, introdujo en toda la Iglesia una oración especial a san Miguel:

«San Miguel arcángel, defiéndenos en la batalla contra los ataques y las asechanzas del maligno; sé nuestro baluarte...».

Aunque en la actualidad esa oración ya no se rece al final de la celebración eucarística, os invito a todos a no olvidarla, a rezarla para obtener ayuda en la batalla contra las fuerzas de las tinieblas y contra el espíritu de este mundo"
(Beato Juan Pablo II:
Regina Coeli, 24 de abril de 1994).

Sancte Michael Archangele, defende nos in praelio.
Contra nequitiam et insidias diaboli esto praesidium.
Imperet illi Deus, supplices deprecamur.
Tuque princeps militiae caelestis,
Satanam aliosque spiritus malignos, qui ad perditionem animarum pervagantur in mundo,
divina virtute in infernum detrude.
Amen
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.
Reprímale Dios, pedimos suplicantes,
y tú príncipe de la milicia celestial,
arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos
que andan dispersos por el mundo
para la perdición de las almas.
Amén

Desconozco las razones últimas de la «restauración». Pero sí me atrevo a afirmar que algo tendrá que ver el «Congreso sobre la práctica litúrgica y pastoral del exorcismo» del año pasado, que la Conferencia Episcopal USA encargó a Paprocki que dirigiese. La finalidad era encontrar exorcistas para las diócesis del país, sólo había cinco exorcistas en todo Estados Unidos.

Creo que las condiciones en las que León XIII la compuso y prescribió, en 1884, no han cambiado mucho. Es evidente que las asechanzas del maligno y los ataques frontales a la Iglesia o al Papa no han disminuido, más bien lo contrario.

Con los respetos humanos —o falta de Fe— que algunos sacerdotes tienen para hablar del Demonio, no termino de imaginarme una decisión así en mi diócesis. Me parece indudable que los beneficios serían inmediatos, para todos.


La imagen que ilustra el post es la de las estampas que ha distribuido el obispo.

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La oración a san Miguel contra el demonio fue enviada a los obispos el año 1884 e incluida en Las Plegarias Leoninas de 1886.

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Publicado por la revista Ephemerides Liturgicae en 1955 (pp. 58-59): http://meta-religion.com/Religiones_del_mundo/Cristianismo/Articulos/la_vision_diabolica_de_leon_xiii.htm

El padre Domenico Pechenino escribe: "No recuerdo el año exacto. Una mañana el Sumo Pontífice León XIII había celebrado la santa misa y estaba asistiendo a otra de agradecimiento, como era habitual. De pronto, le vi levantar enérgicamente la cabeza y luego mirar algo por encima del celebrante. Miraba fijamente, sin parpadear, pero con un aire de terror y de maravilla, demudado. Algo extraño, grande, le ocurría.

Finalmente, como volviendo en sí, con un ligero pero enérgico ademán, se levanta. Se le ve encaminarse hacia un despacho privado. Los familiares le siguen con premura y ansiedad. Le dicen en voz baja: "Santo Padre, ¿no se siente bien? ¿Necesita algo?" Responde: "Nada, nada". Al cabo de media hora hace llamar al secretario de la Congregación de Ritos y, dándole un folio, le manda imprimirlo y enviarlo a todos los obispos diocesanos del mundo. ¿Qué contenía? La oración que rezamos al final de la misa junto con el pueblo, con la súplica a María y la encendida invocación al príncipe de las milicias celestiales, implorando a Dios que vuelva a lanzar a Satanás al infierno".

En aquel escrito se ordenaba también rezar esas oraciones de rodillas.

Lo antes escrito, que también había sido publicado en el periódico La settimana del clero el 30 de marzo de 1947, no cita las fuentes de las que se tomó la noticia. Pero de ello resulta el modo insólito en que se ordenó rezar esa plegaria, que fue expedida a los obispos diocesanos en 1886.

Como confirmación de la que escribió el padre Pechenino tenemos el autorizado testimonio del cardenal Nasalli Rocca que, en su carta pastoral para la cuaresma, publicada en Bolonia en 1946, escribe:

"León XIII escribió él mismo esa oración. La frase [los demonios] "que vagan por el mundo para perdición de las almas" tiene una explicación histórica, que nos fue referida varias veces por su secretario particular, monseñor Rinaldo Angeli. León XIII experimentó verdaderamente la visión de los espíritus infernales que se concentraban sobre la Ciudad Eterna (Roma); de esa experiencia surgió la oración que quiso hacer rezar en toda la Iglesia. El la rezaba con voz vibrante y potente: la oímos muchas veces en la basílica vaticana. No sólo esto, sino que escribió de su puño y letra un exorcismo especial contenido en el Ritual romano (edición de 1954, tít. XII, c. III, pp. 863 y ss.). El recomendaba a los obispos y los sacerdotes que rezaran a menudo ese exorcismo en sus diócesis parroquiales. El, por su parte, lo rezaba con mucha frecuencia a lo largo del día".

http://meta-religion.com/Religiones_del_mundo/Cristianismo/Articulos/la_vision_diabolica_de_leon_xiii.htm#ixzz1MKE4QiNf

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Pablo VI:

“Delante de de la situación de la Iglesia de hoy, tenemos el sentimiento que, por algunas fisuras, el humo de Satanás ha entrado en el pueblo de Dios. Vemos la duda, la incertidumbre, la problemática, la inquietud, la insatisfacción, el enfrentamiento. Ya no se tiene confianza en la Iglesia, se confía en el primer profeta que acaba de llegar… sin tener en cuenta que nosotros ya poseemos la verdadera Vida y que Nosotros somos maestros… Se creía que después del Concilio el sol habría brillado sobre la historia de la Iglesia, pero en lugar de sol hemos tenido las nubes, la tempestad, las tinieblas, la búsqueda y la incertidumbre. Hemos promovido el ecumenismo y nos separamos cada día más unos de otros… ¿Cómo ha podido producirse todo eso? Una potencia adversa ha intervenido. Su nombre es el diablo: este ser misterioso al cual se refiere San Pedro en su carta (1 Pe 4, 8-9)… Nosotros creemos en la acción que Satanás ejerce hoy en el mundo…”.

El mismo año 1972, en la audiencia general del 15 de noviembre, el papa Pablo VI volvía a recordar a la Iglesia la misteriosa realidad del diablo:

“El pecado es efecto de la intervención en nosotros y en nuestro mundo de un agente oscuro y enemigo, el demonio. El Mal no es solamente una deficiencia. Es el hecho de un ser vivo, espiritual, pervertido y pervertidor. Realidad terrible, misteriosa y temible. Se apartan de la enseñanza de la Biblia y de la Iglesia aquellos que rehúsan reconocer su existencia o que hacen de Él un principio autónomo que no tiene, como toda criatura, su origen en Dios, o que lo explican como una pseudorrealidad, una invención del espíritu para personificar las causas desconocidas de nuestros malos”.

En el discurso de la audiencia del 15 de noviembre de 1972, Pablo VI declaraba:

“¿Cuáles son las necesidades más grandes de la Iglesia? Que no os maraville como simplista o incluso supersticiosa o irreal nuestra respuesta: Una de las más grandes necesidades de la Iglesia es la defensa contra este mal que llamamos demonio”.

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Testimonio del famoso exorcista Gabriele Amorth sobre la supuesta visión diabólica del Papa León XIII y de las rogativas de exorcismo que mandó rezar a toda la Iglesia aquel Pontífice. Antes de la reforma litúrgico llevada a cabo después del concilio Vaticano II, el celebrante y los fieles se arrodillaban al acabar la Misa para rezar una oración a la Virgen María y otra a San Miguel Arcángel (rogativa, que por cierto, ha sido recuperada por el Nuevo Ritual de exorcismos y que los fieles pueden rezar libremente). La oración, así decía en su versión latina:

“Sancte Michaël Archangele, defende nos in proelio. Contra nequitiam et insidias diaboli esto praesidium. Imperet illi Deus, supplices deprecamur. Tuque, Prínceps militiae caelestis, Satanam, aliosque Spiritus Malignos quien ad perditionem animarum pervagantur in mundo, divina virtute in infernum detrude. Amen”.

Don G. Amorth se pregunta sobre el origen de esta rogativa y dice (siguiendo lo que escribió el P. Domenico Pechenino en Ephemerides Liturgicae):
“No acuerdo exactamente el año. Una mañana, el Santo Padre León XIII había celebrado la Santa Misa y como de costumbre, estaba asistiendo a otra en acción de gracias. De repente, vi que levantaba la cabeza de manera enérgica y miraba alguna cosa por encima del celebrante. Miraba fijamente, sin cerrar los ojos por nada, pero con un aspecto de terror y de maravilla, cambiado el color de su cara. Le pasaba alguna cosa grande y extraña.
Finalmente, como retornando en sí, con un ligero pero enérgico gesto, se levantó. Vemos que se encamina a su despacho privado. Los familiares le siguen con prisa y ansiedad. Le dicen “Santo Padre, ¿os encontráis bien? ¿Necesitáis alguna cosa?” y él responde “nada, nada”. Transcurrida media hora hace llamar el Secretario de la Congregación de Ritos y, dando un folio, manda que sea impreso y enviado a todos los obispos diocesanos del mundo. ¿Qué contenía? La rogativa que rezamos al acabar la Misa con el pueblo con la súplica a Maria y la encendida invocación al Príncipe de las milicias celestiales, implorando a Dios que confine a Satanás al infierno”.

La rogativa fue enviada a los obispos el año 1884 e incluida en las plegrias leoninas de 1886.

Refiriéndose a esta rogativa dice el Cardenal Nasalli Rocca:
“León XIII escribió personalmente esta oración. La frase [los demonios] que vagan por el mundo para perder las almas tiene una explicación histórica que nos fue referida en diversas ocasiones por su secretario particular, Mons. Rinaldo Angeli. León XIII experimentó verdaderamente la visión de los espíritus infernales que se concentraban sobre la Ciudad Eterna; de esta experiencia nació la oración que él quiso hacer rezar a toda la Iglesia. Él la rezaba con voz vibrante y potente: la oímos muchas veces en la Basílica Vaticana. Y no sólo eso, sino que escribió de puño y letra propios un exorcismo especial contenido en el Ritual Romano (edición de 1954, tit. XII, c. III, pp. 863ss.). El Papa recomendaba a los obispos y sacerdotes que rezasen a menudo este exorcismo en sus diócesis y parroquias. Él, por su parte, lo rezaba frecuentemente a lo largo del día”.

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The Leonine Prayers are a set of prayers that from 1884 to early 1965 were prescribed by the Popes for recitation after Low Mass. They are still sometimes used at celebrations of the Tridentine Mass today.

The prayers did not form part of the Mass itself, but were prescribed for specific intentions. The original intention was the defence of the temporal sovereignty of the Holy See. After this problem was settled with the Lateran Treaty of 1929, Pope Pius XI ordered that the prayers should be said for the restoration to the people of Russia of tranquillity and freedom to profess the Catholic faith. This gave rise to the unofficial and inaccurate use of the name "Prayers for the Conversion of Russia" for the prayers, which were also known, less inaccurately, as "Prayers after Mass".

The final form of the Leonine Prayers consisted of three Ave Marias, a Salve Regina followed by a versicle and response, a prayer for the conversion of sinners and the liberty and exaltation of the Catholic Church, and a prayer to Saint Michael the Archangel. Pope Pius X permitted the addition of the invocation "Most Sacred Heart of Jesus, have mercy on us", repeated three times.

The Holy See's 26 September 1964 Instruction Inter Oecumenici, which came into force on 7 March 1965, declared: "The Leonine Prayers are suppressed."

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Las plegarias leoninas prescritas por el papa León XIII en 1884 para ser rezadas de rodillas tras el final de la misa, después del Ite Misa est, consisten en tres avemarías, la salve, una oración por la conversión de los pecadores y la libertad y exaltación de la Iglesia, la oración al Arcángel san Miguel contra el demonio y, con la adición, establecida por el papa san Pío X, de la invocación tres vecwes repetida: "Sacratísimo Corazón de Jesús, ten misericordia de nosotros".

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http://en.wikipedia.org/wiki/Prayer_to_Saint_Michael

An article in the Roman journal Ephemerides Liturgicae (V. LXIX, pages 54–60) in 1955 gave an account in Latin and Italian of how the St. Michael prayer developed. Footnote nine of this account quotes an article in another Italian journal called La Settimana del Clero in 1947 by Fr. Domenico Pechenino who worked at the Vatican during the time of Leo XIII, in which he stated:

"I do not remember the exact year. One morning the great Pope Leo XIII had celebrated a Mass and, as usual, was attending a Mass of thanksgiving. Suddenly, we saw him raise his head and stare at something above the celebrant's head. He was staring motionlessly, without batting an eye. His expression was one of horror and awe; the colour and look on his face changing rapidly. Something unusual and grave was happening in him.
"Finally, as though coming to his senses, he lightly but firmly tapped his hand and rose to his feet. He headed for his private office. His retinue followed anxiously and solicitously, whispering: 'Holy Father, are you not feeling well? Do you need anything?' He answered: 'Nothing, nothing.' About half an hour later, he called for the Secretary of the Congregation of Rites and, handing him a sheet of paper, requested that it be printed and sent to all the ordinaries around the world. What was that paper? It was the prayer that we recite with the people at the end of every Mass. It is the plea to Mary and the passionate request to the Prince of the heavenly host, (St. Michael: Saint Michael the Archangel, defend us in battle) beseeching God to send Satan back to hell."

According to the same article in Ephemerides Liturgicae,[12] Cardinal Giovanni Nasalli Rocca di Corneliano wrote in his Litteris Pastoralibus pro Quadragesima (Pastoral Letters for Lent) that "the sentence 'The evil spirits who wander through the world for the ruin of souls' has a historical explanation that was many times repeated by his private secretary, Monsignor Rinaldo Angeli. Leo XIII truly saw, in a vision, demonic spirits who were congregating on the Eternal City (Rome). The prayer that he asked all the Church to recite was the fruit of that experience. He would recite that prayer with strong, powerful voice: we heard it many a time in the Vatican Basilica. Leo XIII also personally wrote an exorcism that is included in the Roman Ritual. He recommended that bishops and priests read these exorcisms often in their dioceses and parishes. He himself would recite them often throughout the day."

"When asked what had happened, he explained that, as he was about to leave the foot of the altar, he suddenly heard voices - two voices, one kind and gentle, the other guttural and harsh. They seemed to come from near the tabernacle. As he listened, he heard the following conversation:

The guttural voice, the voice of Satan in his pride, boasted to Our Lord: "I can destroy your Church."
The gentle voice of Our Lord: "You can? Then go ahead and do so."
Satan: "To do so, I need more time and more power."
Our Lord: "How much time? How much power?"
Satan: "75 to 100 years, and a greater power over those who will give themselves over to my service."
Our Lord: "You have the time, you will have the power. Do with them what you will."

A variant of the story of the vision of Leo XIII was given by Father William Saunders in the Arlington Catholic Herald of 2 October 2003: "Pope Leo XIII (d. 1903) had a prophetic vision of the coming century of sorrow and war. After celebrating Mass, the Holy Father was conferring with his cardinals. Suddenly, he fell to the floor. The cardinals immediately called for a doctor. No pulse was detected, and the Holy Father was feared dead. Just as suddenly, Pope Leo awoke and said, 'What a horrible picture I was permitted to see!' In this vision, God gave Satan the choice of one century in which to do his worst work against the Church. The devil chose the 20th century. So moved was the Holy Father from this vision that he composed the prayer to St. Michael the Archangel.

In a later version the vision is said to have occurred on 13 October 1884, the year in which the Leonine Prayers were instituted without the prayer to Saint Michael.

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http://en.wikipedia.org/wiki/Prayer_to_Saint_Michael

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