El seny y la rauxa juntos
La
rauxa se suele presentar, en una contraposición
maniquea, como contraria
a la sensatez, a la mesura, a
la cordura, a la ponderación,
al tiento, al tacto, a la serenidad,
a la ecuanimidad, a la cautela,
a la discreción, al juicio, al
buen sentido, al sentido común,
al aplomo, a la precaución, a
la circunspección, a la seriedad,
a la madurez, a la formalidad,
a la chapa, etc., etc.,
en una palabra, al seny.
En realidad, la rauxa
sí que tiene traducción, es el entusiasmo, que no es malo, sino
bueno, si no se separa y contrapone a la mesura, porque lo
humano es llevar unidos la cordura y el entusiasmo, el seny
y la rauxa juntos.
Lo malo es la rauxa sin el seny, el entusismo
alocado, la impulsividad irreflexiva.
También el seny sin la rauxa queda falseado,
desvirtuado, sin fuerza. Es mentira que se tenga una idea seria,
si no entusiasma. Si no entusiasma una idea justa, pensada con
madurez, es que no se cree en la justicia de la idea.
Contraponer o simplemente separar dos dimensiones de la realidad
es maniqueísmo, gnosticismo.
Pregonar que se tiene el seny en exclusiva es una
agresión enrauxada, insensata; decir que no tiene
traducción es racismo. Ocultar las veces en que se han dejado
arrastrar los que lo pregonan por el entusiasmo sin cordura es
ignorar que los demás estamos enterados también de eso.
Todo ello es fruto menguado del complejo de superioridad, tan
empequeñecedor y canijo. Es un complejo de origen nacionalista,
pero del que se contagian otros insensiblemente.
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Carod bromeó con la corona de espinas
LIBERTAD DIGITAL 2011-11-25
En mayo de 2005 fue publicada una fotografía de Carod-Rovira y Maragall bromeando con una corona de espinas, durante un viaje institucional a Israel y Palestina. La Conferencia Episcopal protestó por esta imagen, considerando que "las personas verdaderamente sensibles a la libertad religiosa y a los sentimientos de los creyentes respetan los lugares y los símbolos religiosos y se abstienen de mofarse de ellos".
Poco después, Pascual Maragall pidió disculpas y calificó la fotografía como una "estupidez".
La periodista y biógrafa de Juan Carlos I, Pilar Urbano, ha explicado que el Rey hizo penitencia tras la foto de Carod y Maragall con la corona de espinas.
Según cuenta la periodista en una entrevista en Público, el monarca es "su majestad católica, ese es su título, el gran maestre del Toisón de Oro, y eso requiere ser cristiano y ejercerlo". Por ello, Juan Carlos I le dijo a su confesor y amigo, fray Bartolomé Vicens, que algo tenía que hacer tras ver la foto de Carod y Maragall burlándose de uno de los símbolos de la Pasión de Jesucristo. Vicens le respondió: "Un gesto requiere otro gesto". En desagravio, al Rey se le ocurrió "irse al Cristo de Medinaceli y besarle el pie".