Miguel Sanz analiza los tres meses de incertidumbre vividos
Nadie en la ejecutiva federal socialista hace algo contrario a Zapatero
Navarra estaba encima de la mesa de negociación. Le preguntamos a Zapatero y no respondió
Hubo intentos por parte del PSN de compartir la presidencia
«No me siento en manos del PSN»
dentro de dos años es el congreso de UPN y no me voy a volver a presentar a la presidencia

DIARIO DE NAVARRA. Miércoles, 15 de agosto de 2007. MARCOS SÁNCHEZ / IGNACIO MURILLO. FOTOS: J.A. GOÑI

Miguel Sanz Sesma, corellano de 54 años, bancario de profesión, casado y padre de dos hijos, tomará posesión mañana como presidente del Gobierno de Navarra por cuarta ocasión consecutiva. Al contrario que en la anterior legislatura, UPN y CDN gobernarán en minoría y van a necesitar el apoyo externo de los socialistas para poder desarrollar su programa.

De momento, Sanz promete una legislatura «de consenso y diálogo», al tiempo que desea que el PSN vuelva a ser un partido fuerte «por el bien de Navarra».

-Desde las elecciones del 27 de mayo, Navarra ha vivido tres meses en la picota.

-Han sido complejos y con incertidumbre. No han servido para nada, salvo para sembrar la desconfianza de los ciudadanos en los políticos. Ya dije en su momento que bien está lo que bien acaba y que las conversaciones que el PSN inició con NaBai e IU eran un error, sobre todo para Navarra y para los socialistas. También han servido estos meses para aprender, para saber cómo piensan algunas personas, que pensaba que eran de una forma y al final son de otra forma.

-¿A quién se refiere?

-A quien ha liderado este proceso: Fernando Puras. Creo que ha hecho todo lo contrario a lo que las personas que lo conocíamos pensábamos que iba a hacer. Quería llegar a ser presidente a cualquier precio, incluso siendo el candidato de la tercera fuerza.

-¿Qué planteamientos se hicieron para un posible pacto entre UPN y el PSN?

-UPN era un partido absolutamente denostado por Puras, salvo si se le cedía la presidencia. Si eso ocurría, UPN era un partido con el que se podía gobernar. Hubo intentos por parte del PSN de compartir la presidencia, dos años para UPN y dos años para ellos. Después, cuando les dijimos otra vez que no, plantearon tres años para UPN y uno para el PSN.

-¿Quiénes fueron los interlocutores de los dos partidos?

-Se hacía de forma indirecta, pero con gente de confianza. Incluso utilizamos nuestras relaciones en asociaciones y colectivos. Estas propuestas las hacían cuando por parte de Madrid les presentaban dificultades.

-En todo el largo proceso, Sanz y UPN se han mantenido casi en absoluto silencio.

-Sí, desde el primer momento demostré que no ambicionaba el poder a cualquier precio. UPN es el partido mayoritario y cualquier Gobierno debía ser con el liderazgo de UPN. Que yo no quería mantenerme en el poder a cualquier precio se demostró cuando dije que, si era el obstáculo, me retiraría, pero que la presidencia tenía que ser para UPN.

-¿Con esa propuesta de retirada, quién iba a ser su sustituto?

-La limitación legal era que fuera alguien del grupo parlamentario. Pero la decisión no hubiera sido mía, sino del partido.

-Ha nombrado a un parlamentario, Javier Caballero, vicepresidente ¿Eso quiere decir algo?

-Lo dejo a interpretación de los lectores...

«El PSOE tenía claro qué hacer»

-¿Cuántas veces ha contactado en los últimos tres meses con líderes del PSOE?

-Han sido varias conversaciones. No tenía por qué ocultarlas, aunque era necesaria una discreción y respeto por mi parte a la negociación que estaba abierta en ese momento (PSN-NaBai-IU). Pero esas conversaciones en ningún caso han sido determinantes para adoptar la última decisión que tomó el PSOE.

-¿ Por qué?

-Desde la ruptura de la tregua de ETA (5 de junio), el PSOE tenía bastante claro lo que debían hacer. Da la impresión de que no lo tenían tan claro aquí.

-¿UPN tenía más información de lo que opinaba el PSOE sobre los pactos en Navarra que el propio PSN?

-No sé la información que tenía el PSN, pero hasta el último momento no interrumpieron el camino con NaBai, incluso lo retomaron cuando se había quebrado. Desde Madrid la decisión estaba tomada con bastante antelación.

-¿Qué sintió ante la decisión de la Ejecutiva del PSN y su grupo parlamentario de pactar con NaBai e IU y retar a Ferraz?

-Aquello fue desconcertante, pero una conversación posterior a esa decisión me volvió a ratificar la decisión de Madrid.

-¿Con quién hablaba del PSOE?

-No es importante. Con algunos dirigentes del PSOE, no sólo uno.

-¿Qué papel jugó Zapatero?

-Nadie en la ejecutiva federal hace algo contrario a Zapatero.

-¿Y cuál ha sido el papel del PP?

-Han mantenido respeto. Sabían que las decisiones las tomaría UPN, aunque ha habido algún error, como el de Esperanza Aguirre (quien propuso dar la permanencia al PSN para evitar la entrada de NaBai en el Gobierno). Hace unos días, me llamó, me felicitó y reconoció su error.

-Reflexione sobre los insultos que recibieron el sábado en las puertas del Parlamento.

-Hay que recuperar la confianza de los ciudadanos. Lo ocurrido el otro día en la puerta del Parlamento es incomprensible. ¿Por qué me gritan a mí? ¿Acaso querían que votara «no» a mi propia investidura? Es incomprensible. Me preocuparon las caras de odio. Por todo esto, he desautorizado una convocatoria de apoyo que gente de UPN quería hacer frente al Parlamento el día de mi toma de posesión. Espero haberlo logrado.

-Pero sí convocó una manifestación el pasado 17 marzo, que los socialistas tomaron como una afrenta. ¿Se arrepiente?

-No, aunque no comparto algunas actitudes personales de esa manifestación, en la que pudo haber excesos. La hicimos porque Navarra estaba encima de la mesa de negociación, pero no dijimos nunca que Zapatero estaba vendiendo Navarra. Se podía haber evitado, pero le preguntamos a Zapatero y no respondió. Ahora viene una etapa de esperanza y relación institucional.

-¿Le ha pedido José Blanco perdón por llamar casposos a los votantes de UPN?

-No, yo tampoco le he pedido que lo hiciera. Era un estrambote dentro del contexto. Era la excusa para justificar la negociación porque nosotros no hemos insultado. A nosotros nos dijeron muchas cosas, incluso que yo necesitaba un acelerador cerebral y nos llamaron derecha cavernícola. Los excesos verbales ahí quedan.

-¿Es consciente de que no le interesa criticar al PSN en los próximos cuatro años?

-No me interesa criticar a nadie, ni que me critiquen a mí. No voy a hacer de la crítica y de la confrontación el leitmotiv de mi política en estos cuatro años. Intentaré que el consenso y el diálogo sean la base, pero eso no quita para que podamos hablar con franqueza.

-¿Su nuevo Gobierno se siente en manos del PSN?

-Yo no me siento en manos de nadie. En todo caso, me siento comprometido con los ciudadanos, no con el PSN. No me siento en manos del PSN. Voy a procurar gobernar para la inmensa mayoría de los ciudadanos, sean votantes de UPN, PSN, CDN o, incluso, de Nafarroa Bai. Otra cosa es que el marco institucional no sea compartido con los votantes de otros partidos.

-¿Cuál es la verdadera garantía de la estabilidad de este Gobierno? ¿Ha firmado algo con el PSOE?

-¡Pero si una firma no vale para nada! ¿Qué hago yo con que Blanco me firme un documento comprometiéndose, si mañana robo o me aparece una cuenta en Suiza? Si pasa eso y no dimito, ¿no me van a presentar una moción de censura, aunque se hayan comprometido por escrito a no hacerlo?

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«Si se rechazan los Presupuestos en el Parlamento, convocaré elecciones»

DIARIO DE NAVARRA. Miércoles, 15 de agosto de 2007. MARCOS SÁNCHEZ / IGNACIO MURILLO. FOTOS: J.A. GOÑI

-¿Qué piensa hoy de Fernando Puras?

-Aunque una vez que alguien se va todo el mundo habla bien de él, en este caso digo lo que pienso: Puras ha sido una decepción. No sólo desde el punto de vista político, sino también personal. Ambicionó la presidencia, con unos o con otros, después del fracaso electoral y ser la tercera fuerza.

-Algo bueno se perderá UPN con la marcha de Puras, ¿no?. Aunque sea por su relación y su trato.

-UPN no pierde nada bueno. Antes de las elecciones era una persona afable. Después, tengo otra opinión sobre él que deja en un segundo plano esa afabilidad. Cuando ya le dijeron que acabara con las negociaciones propuso que había que hacer un Gobierno de concentración. Entonces, ¿el Parlamento para qué queda? Trató de vender la moto a la sociedad como si eso fuera una forma de entender la política desde el buen talante. Era una incoherencia y un absurdo que nadie entiende. Eso sí, él, una vez más, presidente. Al final, Puras ha terminado quedando mal con todos.

-¿Le gustaría estar ahora en la piel de Carlos Chivite?

-Todos tenemos problemas, pero creo que Carlos Chivite está demostrando, sin valorar cómo se ha llevado el proceso, una actitud que no es sencilla. Está liderando un proceso de crisis, algo complejo, con bastante dignidad. Otros juegan en campo propio, en un terrero proclive a sus ambiciones. Es más fácil canalizar los descontentos que imponer o dirigir procesos donde el sentido común choca con el visceralismo o la frustración.

-¿Se refiere a Lizarbe?

-No digo nombres. Pero es mucho más difícil la labor que está llevando a cabo Carlos Chivite que la que están haciendo otros compañeros suyos de partido.

-¿Tiene miedo a que un cambio en la secretaría general del PSN cambie la línea de actuación hacia una moción con NaBai e IU?

-No tengo miedo a nada. Lo que tengo que hacer es dedicarme a dirigir el Gobierno de esta comunidad y a liderar mi partido con arreglo a nuestros principios. Un Gobierno es un reloj al que hay que darle cuerda permanentemente porque, si no, termina parándose. Si veo que se ha pasado de rosca y no me dejan darle cuerda, tendré que tomar decisiones.

-¿Y qué será más factible, que Miguel Sanz se vaya o que haya elecciones anticipadas?

-O las dos cosas a la vez...

-¿Dónde sitúa el límite que, en caso de que se rebase, le va a llevar a convocar elecciones?

-Hay un instrumento esencial para seguir desarrollando proyectos e ideas: los presupuestos generales. Si son rechazados en el Parlamento, tendré que sacar conclusiones al respecto y actuar en consecuencia.

-¿Qué ocurre en la Ribera? UPN y PSN son partidos constitucionalistas y ahora resulta que los socialistas se han levantado en contra de UPN y a favor de NaBai.

-Creo que hay que separar lo que es la Ribera votante de la Ribera militante. Pienso que el votante socialista está porque Navarra siga siendo una comunidad foral integrada en España ajena al proyecto que el nacionalismo tiene para Navarra. Pero sólo hablan los proclives al pacto con NaBai.

-Hablando de los nacionalistas. ¿Le preocupa su ascenso?

-Me duele más que hayan accedido a instituciones, como Barañáin, con el apoyo del PSN. Los nacionalistas han tenido peores resultados que los que tuvieron en 1987-91. Que no toquen tanto las campanas. Sobre Pamplona, es inconcebible que el PSN tenga 4 concejales y NaBai, 8. Son los socialistas los que tienen que reflexionar. Nadie hay más interesado que yo en que el PSN sea una organización fuerte, con las ideas claras y con los proyectos firmes.

-¿Cuáles son las primeras acciones que los ciudadanos van a poder recibir de la acción del próximo Gobierno?

-Lo más visible va a ser el impulso que se va a dar a las vías de gran capacidad, como la autovía Logroño-Zaragoza a su paso por Navarra, la Pamplona-Jaca en su recorrido navarro y el Canal de Navarra, que va a suponer que, en dos años, se van a transformar unas 10.000 hectáreas. Los ciudadanos van a notar también el impulso de proyectos pegados a una cierta modernidad, como los relacionados con la innovación, el ocio, el turismo, el medio ambiente, la biomedicina o las nuevas tecnologías. A partir de ahí, creo que el efecto político más importante que van a percibir los ciudadanos va a ser la tranquilidad que van a tener con un Gobierno que va a gobernar desde el respeto a todos, pero en el marco del Amejoramiento y la Constitución. Y creo que esto es lo que quiere la inmensa mayoría de los navarros.

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«Estoy satisfecho con el nuevo Gobierno, aunque nunca llueve a gusto de todos»

DIARIO DE NAVARRA. Miércoles, 15 de agosto de 2007. MARCOS SÁNCHEZ / IGNACIO MURILLO. FOTOS: J.A. GOÑI

-¿Está satisfecho con el próximo Gobierno que ha diseñado?

-Estoy satisfecho con el nuevo Gobierno, aunque ya sé que nunca llueve a gusto de todos. En mi primer mandato, nacido tras el asunto Otano, quería un Gobierno muy representativo de la sociedad porque había que recuperar la confianza de los ciudadanos después de los asuntos de corrupción previos. En esta ocasión, como tenemos mayoría minoritaria, necesitaba gente de corte político con gran capacidad de interlocución y grandes dosis de negociación, para que prolonguen su labor de Gobierno en el Parlamento. Además, para los que se fijan en cuotas, con este perfil me han salido más mujeres que en ningún otro Gobierno.

-Por poner dos ejemplos: Laura Alba (Obras Públicas, Transportes y Comunicaciones) y Begoña Sanzberro (Desarrollo Rural y Medio Ambiente), nuevas consejeras, ¿tienen ese perfil político y negociador?

-Sí, sí, sí. Laura Alba ha estado cuatro años en el Parlamento, ha llevado la portavocía parlamentaria de Obras Públicas y tiene nivel de interlocución con agentes sociales. Begoña Sanzberro también encaja con el perfil, con el añadido de que es euskaldun y una gran navarra, conoce muy bien el sector rural y es una mujer muy representativa de la zona vascófona. Es una de las personas que más claras tenía desde el principio.

-Por fin alguien euskaldun en un Gobierno de Sanz...

-Sí, pero creo que en ningún Gobierno de la democracia lo ha habido.

-Destaca quizá la ausencia de algún fichaje sorpresa desde el punto de vista más técnico.

-No lo he buscado. Lo busqué más a la hora de configurar la lista del Parlamento, y por eso apareció en ella Jesús Pajares.

-Pajares, que parecía el sustituto natural de Francisco Iribarren como consejero de Economía.

-Parecía, pero me he dado cuenta de que, quizás, Jesús no se iba a encontrar cómodo en esta etapa al frente de un departamento. Y no es que me lo haya dicho él; me he dado cuenta yo.

-José María Roig, próximo consejero de Innovación, Empresa y Empleo, ¿es una petición de la CEN, UGT y CC.OO?

-He pulsado que cae muy bien en el ámbito de la CEN y los sindicatos, y he hablado con ellos para pedirles su opinión, pero el último y único responsable de su nombramiento soy yo.

-¿Por qué va a tener dos vicepresidentes (Javier Caballero, vicepresidente político, y Álvaro Miranda, económico)?

-Porque, en esta ocasión, era necesario tener una vicepresidencia para asuntos políticos y, al mismo tiempo, la gestión económica exigía también un rango en el Gobierno para orientar las líneas maestras desde Economía y Hacienda. Si no estableces esa diferencia, al final tienes que intervenir en muchas más ocasiones de las que quisieras.

-¿Va a delegar más que en las legislaturas anteriores?

-No, lo que pasa es que las circunstancias lo han generado así. Dime qué personas quieren colaborar y luego ya meteremos a cada uno en la jaula que sea. Álvaro Miranda y Javier Caballero son dos perfiles muy diferentes el uno del otro y, con estas dos vicepresidencias y un nuevo departamento de Relaciones Institucionales, con Alberto Catalán al frente, me cubren todo el espectro.

-¿Caballero y Miranda son dos personas de cara a futuro, en un intento de dejar atada su sucesión?

-No hablo de sucesión. Son dos personas importantes, como lo son todos los demás consejeros y como lo es Carlos García Adanero, quien va a tener que desarrollar una labor espectacular. García Adanero no se ha integrado en el Gobierno porque necesitamos alguien como él en el Parlamento. Y lo mismo con José Andrés Burguete en el caso de CDN.

-¿Ha dejado a personas descontentas por haberse quedado fuera de su Gobierno?

-Seguro que algunos se han quedado descontentos, pero no me lo han transmitido. Creo que como hemos llegado al final al que hemos llegado, los descontentos se esconden.

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«He hablado con Rajoy para crear un grupo propio de UPN en el Congreso»

DIARIO DE NAVARRA. Miércoles, 15 de agosto de 2007. MARCOS SÁNCHEZ / IGNACIO MURILLO. FOTOS: J.A. GOÑI

-El próximo mes de marzo habrá elecciones generales. ¿Cabe la posibilidad de que UPN tenga grupo propio en el Congreso de los Diputados?.

-Nosotros tenemos un pacto de colaboración con el PP que nos ofrece ciertas ventajas, como tener presencia en Europa, pero que nos obliga a integrar a nuestros diputados en el Grupo Popular y, al mismo tiempo, a que todo el Grupo Popular apoye siempre las iniciativas relacionadas con Navarra. A partir de ahí, he hablado y lo voy a seguir haciendo con el presidente del Partido Popular (Mariano Rajoy) para configurar, si es posible, un grupo propio de UPN.

-¿Por qué lo quiere así?

-Porque pienso que la voz de Navarra en el Congreso no puede estar exclusivamente en el representante de Nafarroa Bai, ya que no tiene la representación mayoritaria en el Parlamento. Estamos hablando de un diputado de NaBai frente a los cuatro que sumamos UPN y PSN. Y lo mismo en el Senado. Nosotros tenemos tres senadores.

-¿La explicación de fondo puede ser marcar una línea de separación con el PP?

-No. La política de UPN está orientada fundamentalmente a Navarra, pero poco sería la política navarra si no trascendiese al ámbito nacional y europeo. Si no tuviésemos una dimensión nacional y europea, terminaríamos difuminándonos entre los grandes partidos nacionales y eso no lo vamos a hacer. Cuando el PP está en el Gobierno de España, nadie habla de la necesidad de separarnos del PP. Pero cuando no está en el Gobierno, es el momento de reconducir la situación. Eso no está bien. En política, hay que ser coherentes y defender nuestras ideas al margen de las coyunturas. Hemos sabido convivir con gobiernos socialistas y populares en Madrid, y debemos seguir haciéndolo, impulsando proyectos y marcando nuestros criterios.

Dejará la presidencia de UPN

-Si la legislatura avanza con normalidad, a su término usted acumulará quince años al frente del Gobierno...

-¿Tantos? Sí.

-¿Tiene marcada en el calendario la fecha en la que se retirará?

-La única fecha que tengo marcada en el calendario es la del 16 de agosto, que es cuando tomo posesión. También la del 16 de septiembre, que es mi cumpleaños. Mi perspectiva personal es el mañana y, después, pasado mañana. Para Navarra, tenemos planificada la economía con el plan económico a medio y largo plazo, la construcción de centros educativos, todo.

-¿Y tiene planificado el futuro de UPN?

-Creo que dentro de dos años es el congreso de UPN y no me voy a volver a presentar a la presidencia.

-¿Por quién apuesta como sucesor o sucesora?

-No voy a hacer apuestas. Es indudable que puedo tener mis preferencia y la gente puede pensar muchas cosas, pero mis preferencias no deben trascender porque, si no, la gente tiende a comparar. Lo peor que le puede pasar a una persona es que le pongan la etiqueta de ser el sucesor o la sucesora de alguien, porque enseguida le comparan con ése al que sucede y, generalmente, es mejor el anterior que el sucesor cuando, simplemente, son diferentes. Seguramente, quien me suceda al frente del partido lo hará de una manera diferente a la mía.

-¿Le preocupa la tendencia a la baja del CDN, su socio?

-Lo que le ha pasado es natural porque entre nacionalistas, socialistas y regionalistas, los partidos minoritarios tienen problemas. No tienen espacio. El caso de Izquierda Unida es aún más complicado porque es un partido de corte y repercusión nacional. El batacazo que se dio IU no tiene nada que ver con el del CDN, un partido local y regional con escasos recursos. Si yo hubiese tenido los resultados de IU, me habría ido a casa.

-¿La única salida que le queda a CDN es integrarse en UPN?

-No sé si es la única salida pero, si yo fuese del CDN, no la descartaría.