El Gobierno se ha reunido tres veces con representantes de la ETA desde enero de 2007
Así se pactó la presencia camuflada de Batasuna en las urnas

LA RAZÓN. Lunes, 14.05.2007.Inmaculada G. de Molina. MADRID«Había que facilitar una vía de escape a Batasuna en las elecciones» del 27 de mayo de 2007, confirma a LA RAZÓN un alto cargo de una institución del Estado. «Se trataba de evitar a toda costa los 23 asesinatos que se produjeron después de la ruptura de la tregua de 1998», continúa. Con esta meta en el horizonte más próximo, el de los comicios municipales y forales, La Moncloa encargó a sus mediadores, entre los que se encuentra el presidente del PSE, Jesús Eguiguren, contactar una vez más con los intermediadores de la organización terrorista ETA. Hace unas semanas se produjo ese último encuentro en una localidad española, aseguran fuentes de la negociación.
   Durante esa reunión se terminó de perfilar la «vía de escape» que se le daría a la ilegalizada Batasuna en las elecciones municipales y forales. Los dirigentes socialistas propusieron repetir la jugada de los comicios vascos de 2005, es decir, presentar dos partidos, uno de nuevo cuño y otro ya inscrito en el registro del Ministerio del Interior.
   En las autonómicas vascas de 2005, Batasuna y el Partido Socialista de Euskadi pactaron ilegalizar Aukera Guztiak (AG) y permitir que el PCTV (Partido Comunista de las Tierras Vascas) se presentara a los comicios. Esta decisión fue refrendada durante una reunión al más alto nivel celebrada en el Palacio de La Moncloa, a la que asistió el presidente del Ejecutivo. Más tarde, miembros del Gobierno darían las instrucciones oportunas y pertinentes al resto de las instituciones del Estado para facilitar que el PCTV acudiera a las urnas en abril de 2005, pese a los intentos del PNV de Xabier Arzallus por impedirlo.
   El PNV en contra
   En esta ocasión, ETA y los mediadores gubernamentales pactaron que fuera ASB, fuerza de nueva creación, la que corriera la misma suerte que AG en 2005 y ANV, partido fundado en 1977 [1930], el que se presentara a los comicios, para desdicha de nuevo del PNV. De hecho, un sector de la formación liderada por Josu Jon Imaz expresó al presidente del Ejecutivo central su malestar por la presentación de Batasuna a la cita electoral semanas antes de que la banda terrorista atentara en el aeropuerto de Barajas, señalan fuentes del Gobierno vasco.
   Dirigentes de la ilegalizada Batasuna y del Partido Socialista de Euskadi se encargaron días después de desarrollar el principio de acuerdo alcanzado entre la banda etarra y los mediadores de Rodríguez Zapatero. El pacto incluía, a propuesta gubernamental, la impugnación de una serie de candidaturas de ANV (Acción Nacionalista Vasca). De esta manera, se daba un balón de oxígeno al Ejecutivo central, que podía demostrar fehacientemente su intento por evitar que los batasunos concurrieran a las elecciones.
   El resto de los flecos legales del acuerdo ha sido ejecutado, entre otros, por Iñigo Iruín. Además de participar en el diseño del pacto con el Ejecutivo, el abogado abertzale ha sido artífice de toda la documentación jurídica aportada en estos días por ANV.
   Proceso ralentizado
   Con este pacto, el Gobierno pretende evitar un nuevo atentado con muertos. Esta posibilidad preocupa sobremanera al presidente del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, desde el perpetrado por la organización terrorista el pasado 30 de diciembre de 2006. Por eso dio orden expresa a sus mediadores de hacer el máximo esfuerzo posible para cerrar un acuerdo con ETA y evitar, así, una nueva acción de los terroristas.
   La banda había hecho llegar al Gobierno por varios canales su intención de continuar con la «lucha armada», si se impedía a Batasuna participar en las elecciones. Aunque el pacto sellado hace unos días no satisface plenamente a ninguna de las partes, representa una salida hacia adelante para el «proceso». «Después de las municipales y forales, se verá si es posible continuar y avanzar en el diálogo», aseguran fuentes gubernamentales. De momento, la ilegalizada Batasuna estará en las elecciones vascas y Zapatero evitará, en principio, que el diálogo se rompa, como ocurrió el 30 de diciembre pasado.
   El encuentro de hace unas semanas no es el primero que celebran los mediadores del Gobierno y los de ETA desde que la banda pusiera aparentemente punto y final al «proceso de paz» con su atentado en la T-4 del aeropuerto de Barajas de Madrid el pasado 30 de diciembre. Desde entonces hasta la fecha, los interlocutores gubernamentales y los etarras han mantenido, al menos, tres contactos, dos en ciudades europeas y uno en España.
   La realidad es que el diálogo entre el Ejecutivo y la organización terrorista ha continuado, aunque con cierta dificultad. Desde el atentado de la T-4, el ministro del Interior, Alfredo Pérez-Rubalcaba, dio orden de ralentizar la transmisión y recepción de mensajes.
   Es decir que si antes del 30 de diciembre un mensaje de la organización etarra llegaba al Palacio de La Moncloa en un par de días e incluso en unas horas, dependiendo de cuál fuera su contenido, en la actualidad puede demorarse semanas. Lo mismo ocurre con la respuesta del Gobierno. La Moncloa la dilata en el tiempo.

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El Gobierno trató con la ETA en abril de 2007 de las candidaturas de ANV para las elecciones

ABC. Domingo, 13.05.2007. J. PAGOLA / D. MARTÍNEZ MADRID.

Representantes del Gobierno y la ETA mantuvieron a principios del pasado mes de abril de 2007 en una importante ciudad europea un contacto en el que, entre otras cuestiones, se abordó la participación de la denominada «izquierda abertzale» en las elecciones municipales y forales del próximo 27 de mayo. Los emisarios del Ejecutivo consideraron que la opción de ANV podía ser válida, dada la intransigencia de Batasuna y su rechazo a aceptar la Ley de Partidos, pero advirtieron a la banda de que la aprobación o anulación de las candidaturas dependía del Tribunal Supremo, por lo que debería evitarse la inclusión de antiguos elementos proetarras. En Moncloa había honda preocupación ante la posibilidad de que ETA intentara reventar las elecciones con atentados de envergadura si consideraba que la presencia de la denominada «izquierda abertzale» en las urnas no dejaba satisfechas sus aspiraciones. Las informaciones obtenidas a raíz de la desarticulación del «comando Donosti», a la espera sólo de recibir la orden para cometer atentados -tenía una lista de casi 450 posibles objetivos-, y las pruebas que apuntan a que la banda ha formado nuevos grupos, alimentaban la inquietud. De ahí que el Ejecutivo se sintiera obligado a sondear de manera directa las pretensiones de la banda, con la que se había roto toda comunicación desde la salvajada contra la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas y, si fuera posible, persuadirle de que no volviera a cometer más atentados.

Ausencia de «Josu Ternera»

Así pues, el encuentro se celebró a requerimiento del Gobierno, que estuvo representado por dos diplomáticos, mientras que por parte de la banda terrorista asistieron dos etarras del equipo negociador que formó José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea, «Josu Ternera». Al parecer, uno de ellos era su propio hijo, Egoitz Urrutikoetxea, y su compañero podría ser Jon Salaberría, aunque este último extremo no ha podido ser confirmado. Los mismos medios describen una reunión tensa, en la que los representantes de la banda criminal arremetieron contra el «inmovilismo» de Rodríguez Zapatero, al que acusaron de no cumplir los «compromisos» adquiridos y de no dar ningún paso para desbloquear el «proceso». Además, criticaron el «acoso» a Batasuna y su, entonces, previsible ausencia de las elecciones. Los emisarios gubernamentales, tras recordar que fue el atentado de Barajas lo que dinamitó el «proceso», respondieron que la coalición, con un mínimo de voluntad, podría haber aceptado la Ley de Partidos y, con ello, participar en las elecciones. Llegado a esto, consideraron que la presentación de Acción Nacionalista Vasca en los comicios para encauzar los votos de la «izquierda abertzale» -el Gobierno ya estaba informado desde hacía tiempo que Batasuna manejaba esta fórmula- era una buena alternativa. Eso sí, advirtieron a los etarras que la decisión de anular o no las candidaturas no depende del Gobierno, sino de los jueces, por lo que advirtieron de que, en caso de que finalmente concurriera ANV, sus listas deberían estar limpias de batasunos significativos. El encuentro concluyó sin ningún tipo de acuerdo, ni de aproximación. Ni tan siquiera, según las fuentes consultadas, sirvió para que los representantes gubernamentales sacaran una conclusión sobre los planes más inmediatos de ETA.

Inquietud y sorpresa

Así las cosas, no se disiparon las incógnitas, más bien al contrario. Los augurios se tornaron más pesimistas días después, cuando «Gara» publicó un comunicado-entrevista en el que la banda amenazaba con atentados si la «izquierda abertzale» no podía presentarse a las elecciones. En este contexto, a los asesores de La Moncloa ha sorprendido la cantidad de elementos batasunos que han contaminado las candidaturas de ANV, sobre todo si se tienen en cuenta las advertencias realizadas por los emisarios gubernamentales en el encuentro mantenido a principios de abril. Esa presencia provocó que se anularan las listas que Acción Nacionalista Vasca quería presentar para las juntas generales de Vizcaya, Guipúzcoa y Álava, y para el Parlamento de Navarra. ETA-Batasuna otorga enorme importancia a estas instituciones, sobre todo a la Cámara foral, ya que el Viejo Reino es pieza fundamental en su «gran euskal herria». La última propuesta de la coalición, presentada en Pamplona, reivindica la unificación del País Vasco y Navarra en una «autonomía política» dentro del Estado español, como primera estación hacia la independencia. ¿Por qué ANV accedió entonces a incluir en su candidatura a Aranzazu Santesteban, integrante de la «comisión negociadora» de Batasuna, si estaba «cantado» que iba a ser motivo suficiente para anularla? Las fuentes de la lucha antiterrorista no tienen, de momento, una respuesta clara. Eso sí, no descartan que de lo dicho por los emisarios del Gobierno en la cita de abril, en el sentido de que no era mala idea la participación de ANV, Batasuna sacara la conclusión de que iba a tener «bula» para hacer las candidaturas a su antojo. Ese exceso de confianza le pudo llevar al «comité electoral» de la coalición a intentar colar a la «negociadora» Santesteban en la lista al Parlamento foral. Los asesores del Gobierno temen ahora que la banda se haya tomado la anulación de estas candidaturas como una «traición», tras lo oído en la cita de abril, y emprenda represalias.