El inicio en España de los nacionalismos antiespañoles
El inicio en España de
los nacionalismos antiespañoles fue en la época de la
Restauración a finales del XIX:
Esos movimientos nacionalistas se basan, como el nacionalismo
españolista, como todo nacionalismo, en la misma veneración de
la Nación por encima de todo y en la teoría de los hechos
diferenciales.
El nacionalismo es muy diferente del amor a la patria, es su
distorsión.
La teoría de los hechos diferenciales es el mito de la
superioridad, porque nadie dice que es diferente para
pregonar una inferioridad, sobre todo si es colectiva, sino para
pretender una superioridad y exigir su acatamiento a la que
llaman respeto. Es valorar a la patria sólo porque es
supuestamente superior a las demás, esto es dulcineísmo
y es diferente del amor a la patria y contrario a él. Basar el
nacionalismo en la teoría de los hechos diferenciales es
insistir más en lo que separa que en lo que une con los otros
pueblos, es crear el problema de la convivencia de pueblos
diferentes y autónomos en una misma unidad política.
Es ahora el origen del mal llamado "problema
vasco" y del mal llamado "problema catalán".
El verdadero problema es el nacionalismo catalanista y el
nacionalismo vasquista: y en ello el problema no es lo
catalán, ni lo vasco, sino el nacionalismo, que es el
mismo que el nacionalismo españolista, es proclamar la Nación
como lo máximo, lo supremo, ahora aplicado a lo catalán y a lo
vasco contra España. Ya era un problema enorme desde la
Revolución Liberal de 1810 superpuesta a la Guerra de la
Independencia (1808-1814), que se hubiera impuesto la
proclamación de España como Nación, con soberanía absoluta
ejercida por los que controlaban el parlamento, porque estaba
siendo un tóxico para todo lo español, cuando desde finales del
XIX tenemos en España a otros que pretenden que su nación sea
reconocida como Nación con mayúscula, es decir como entidad
absoluta en sí misma, lo cual, lleva consigo el pretender antes
o después el soberanismo, además de ser un dulcineísmo.
Y lógicamente tantos soberanos absolutos en España son ya
demasiados problemas. Después vendrán más. Pero el pueblo
español lo ha aguantado todo.
Una escisión no confesional del nacionalismo vasquista originó en 1930 el pequeño partido denominado Acción Nacionalista Vasca, que en las elecciones del 27.05.2007 actuó como vehículo de la ilegalizada Batasuna. El grueso del PNV siguió siendo confesional católico después de esa escisión de 1930. Sus sucesores medio siglo después fueron democristianos y trataron de desmarcarse del racismo, como los demás nacionalismos en occidente, ante la evidencia del descrédito en el que había desembocado con los nazis: en 1958 dejó de exigirse estatutariamente para ser miembro del PNV-EAJ tener los ocho primeros apellidos vascos, que es en lo que se concretaba la falsa demostración de que se tenía la inexistente raza vasca. En la última época, al igual que los demás democristianos, los del PNV renunciaron a la confesionalidad católica (en 1977), después fueron ellos excluidos de la internacional democristiana, mientras una parte del nacionalismo vasquista ha ido a parar al ateísmo, al marxismo y al terrorismo. Y el PNV apoya en 2009 la radicalización de la ley abortista. Esta evolución desde el integrismo al ateísmo político y, en muchos casos, personal se explica porque su ser supremo es la Nación (en este caso llamada vasca), que es tan falsamente suprema como la de todo nacionalismo.
Aplicado a un
"Pueblo" distinto en virtud de los
hechos diferenciales, el nacionalismo vasquista,
empieza en 1895 siendo integrista religioso
y termina setenta años después siendo ateo y
marxista en sus formulaciones más radicales,
que son reconocidas como las más
"nacionalistas" e incluso las más
"vascas" por los que parten de la
identificación de lo vasco con lo nacionalista,
mientras que las formulaciones moderadas tampoco
son ya confesionales.
Aún celebran, y en el siglo XXI más que nunca,
como Aberri Eguna, Día de la Patria, el domingo
de Pascua de cada año, porque, fue un domingo de
Pascua de Resurrección, cuando Sabino de Arana y
su hermano Luis concibieron la idea del
nacionalismo como una revelación para superar su
trauma originado en la derrota del pueblo vasco,
para ellos incomprensible por ser un pueblo tan
religioso, que era derrotado por los liberales
que representaban la antirreligión.
Ha sido una
evolución-involución para no moverse de lo
mismo. Girando. Barrenando. Hundiendo lo vasco.
En la ikurriña inventada por Arana se
manifiesta la distorsión integrista que lleva al
racismo. La han puesto como bandera de la
Comunidad Autónoima Vasca, pero han descartado
el Guernicaco Arbola como himno de esa Comunidad.
El racismo sobresale en
todos sus planteamientos originarios, por
ejemplo, dice Sabino de Arana: Cataluña es
española por su origen, por su naturaleza
política, por su raza, por su lengua, por su
carácter y por sus costumbres. Ustedes, los
catalanes, saben perfectamente que Cataluña ha
sido y es una región de España. Maketania
comprende a Cataluña, y maketo es el mote con
que aquí se conoce a todo español, sea
catalán, castellano, gallego o andaluz.
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Antecedentes: el inicio del nacionalismo en España: el nacionalismo españolista
La Guerra de la Independencia en España (1808-1814)
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En Hispanoamérica el nacionalismo antiespañol durante la Guerra de la Independencia en España (1808-1814)
La insurrección en Hispanoamérica
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Los realistas
son de ideas tradicionales:
Las ideas tradicionales parten de que la libertad y de la
justicia sólo se pueden conseguir si se basan en la religión,
en la Iglesia Católica; mientras que los liberales, aunque son
católicos, lo basan todo en el poder del Parlamento en nombre
del Pueblo Soberano, de la Nación, como poder supremo.
Los realistas defienden los fueros frente al centralismo de los
liberales, que han reducido a Navarra de reino a provincia.
Los liberales les llaman absolutistas, pero los liberales
suprimen las Cortes de Navarra y todos sus fueros. También los
de las Vascongadas.
Mientras que los realistas proclaman la defensa de los fueros de
Navarra, de Vascongadas e incluso los de Cataluña, suprimidos
desde los decretos de Nueva Planta del XVIII.
Véase la historia de LA DIVISIÓN EN PROVINCIAS DEL CENTRALISMO LIBERAL pulsando aquí
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El dulcineísmo de Martínez Sistach combinado con
el maniqueísmo Madrit-Govern
(La Vanguardia. 1.06.2008)
Paradójicamente, las relaciones del
episcopado con el Govern de la Generalitat parecen mejores que
con Madrid. Digo paradójicamente, porque la palabra tripartito
no es hoy sinónimo de armonía.
Creo que son buenas, fruto de una idiosincrasia catalana
tendente al entendimiento y al diálogo. Fue interesante el
parlamento del presidente de la Generalitat en un reciente acto
de celebración del aniversario de la Facultat de Teologia de
Barcelona, en el que reconoció las raíces cristianas de
Catalunya y la aportación de la Iglesia en momentos difíciles
para el país.
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En realidad en todas las idiosincrasias la personalidad aquiescente es la de más del 50 por ciento de las personas (José Luis Pinillos: La Mente Humana, págs. 100-101. Salvat. 1970).
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