Pío Moa acierta en que el régimen de Hitler no fue demócrático, aunque éste llegara al poder a través de unas elecciones en un sistema parlamentario liberal; y sobre todo acierta Moa en que el gobierno de Rodríguez Zapatero es ilegítimo pese a su mayoría relativa en las elecciones y en el parlamento. No hay democracia sin justicia en el sufragio activo y pasivo, al votar y al recibir los votos y usufructuarlos. Es un desgobierno y carece de legitimad de origen y de ejercicio. Ya quedó dicho aquí.
El caso de Zapo recuerda al de Hitler. Este obtuvo legalmente el poder y desde él desmanteló el sistema democrático. Le salió bien y siguió de provocación en provocación (perfil alto), ante las cuales retrocedían una y otra vez sus adversarios (perfil bajo), que desecharon las oportunidades de pararle los pies a tiempo, hasta verse obligados a hacerlo de la peor forma posible, cuando ya se había perdido demasiado terreno.
Se le puede llamar golpismo desde el poder, algo que también muy practicado en las repúblicas bananeras latinoamericanas. Vivimos con un gobierno ilegítimo, por antidemocrático y antiespañol. Este hecho está por encima de los votos, pues la legitimidad de estos para destruir el sistema de libertades y la nación es nula, por muy numerosos que sean. Las reglas del juego se han roto, y se trata de ver si los golpistas triunfan sobre la ley o la ley sobre los golpistas.
Un nuevo obstáculo para la paz es el manifiesto
de los eclesiásticos colaboracionistas con el proceso de
rendición llamado "proceso de paz"
Repite lo que dice
la ETA
Convierte la "paz" y la "democracia" en
supersticiones sin darse cuenta de que son las capuchas blancas
de la ETA
La II República no tuvo
legitimidad ni de origen, ni de ejercicio, pese a lo que dice
erróneamente Pío Moa
Genealogía de la ilegitimidad:
la Conjunción Republicanosocialista de 1910 - el Pacto
de San Sebastián de agosto de 1930 - la coalición
socialazañista - el Frente Popular de 1936 - el Pacto del Tinell
de 2003
El golpe del 11M de 2004 les da el
poder otra vez. Así se cimenta la ilegitimidad de origen del
gobierno zapaterista. Su ilegitimidad de ejercicio es su
política liberticida y antihumana. (LEER MÁS)
Contrariamente a lo que dice Moa, fue la II República, concebida inicialmente como democracia liberal, y no sólo los partidos izquierdistas la que persiguió y no sólo injurió a la Iglesia. (LEER MÁS)
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