......HISTORIA UNIVERSAL.....
Jörg Haider
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En 1999 convirtió a su partido, el Liberal (Partido de la Libertad de Austria, Freiheitliche Partei Österreichs, FPÖ), en partícipe en el Gobierno Federal de Austria en coalición con el Partido Popular de W. Schüssel, coalición que provocó un escándalo internacional y las sanciones temporales de la UE.
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En 1999 Haider fue candidato a Canciller Federal o Primer Ministro para el 2000, pero la Unión Europea exigió a Austria la cancelación de su nominación debido a sus tendencias sospechosas de filonazismo. Y la cancelación se produjo.
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El FPÖ pugnaba a principios de la década de los setenta por hacerse con un hueco en el espacio político de la posguerra, dominado por el Partido Socialista de Austria (SPÖ), de ideología socialdemócrata y entonces en el poder con el canciller Bruno Kreisky, y el Partido Popular Austríaco (ÖVP), democristiano. En el Partido Liberal convivieron dos corrientes, la liberal-conservadora y la nacionalista.
En mayo de 1983, el FPÖ entró ya en el Gobierno Federal en coalición con los socialistas del SPÖ, con el socialista Fred Sinowatz como canciller y el jefe del FPÖ, Steger, como vicecanciller. Y en Carintia también había entrado el FPÖ en el gobierno del estado en coalición también con los socialistas con Haider, futuro jefe del FPÖ, como encargado de la cartera de Comercio bajo la dirección del socialista Leopold Wagner.
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Apoyado en los sectores nacionalistas radicales, Haider, se hizo con la presidencia en la XVIII Convención del partido FPÖ, celebrada en Innsbruck el 13 y el 14 de septiembre de 1986.
El nuevo jefe de los socialistas del SPÖ, Franz Vranitzky, rompió el Gobierno Federal de coalición y convocó elecciones anticipadas.
Los comicios al Nationalrat del 23 de noviembre de 1986 respaldaron el cambio de guardia en el FPÖ, marcando un punto de inflexión en su historia.
En las elecciones de 1986, Haider hizo una propuesta típicamente liberal con la demanda de un menor control estatal de la economía, mayores incentivos para la iniciativa empresarial privada, el final de los privilegios de los funcionarios y los oficiales partidistas, más democracia directa y medidas conservacionistas del medio ambiente
Los liberales consiguieron en esas elecciones de 1986 el 9,7% de los votos y 18 escaños, duplicando casi los resultados de 1983. La procedencia de esos votos era tanto de los populares como de los socialistas.
El socialista Vranitzky se vio obligado a recurrir a la fórmula del Gobierno de gran coalición con los populares en enero de 1987 con el popular Alois Mock de vicecanciller.
En las elecciones de 1989 al Landtag o Asamblea estatal de Carintia, Haider al frente del FPÖ propugnó limitaciones a la llegada de inmigrantes y a la contratación laboral de extranjeros y consiguió así convirtir a su partido en el segundo del bundesland, rebasando a los democristianos del ÖVP y dejando sin mayoría absoluta a los socialistas del SPÖ. Pactó una coalición con los populares del ÖVP, y Haider se convirtió jefe del Gobierno del estado de Carintia, arrebatando el puesto a los socialistas del SPÖ que lo ocupaban desde 1945.
El 13 de junio de 1991 elogió la política laboral del III Reich, lo cual acentuó las sospechas sobre el filonazismo de Haider.
Pero al mismo tiempo fue captando votos no sólo de jóvenes filonazis, sino de los antisistema y marginados sociales, obreros socialdemócratas, pequeños empresarios y ecologistas.
En las elecciones de 1990, el FPÖ subió al 16,6% de los votos y 33 escaños; y en las de 1994, al 22,6% y 42 diputados; y aunque se frenó en las de 1995 con el 22% de los votos y 40 escaños, el sistema estaba pasando del bipartidismo al tripartidismo.
En las elecciones al Parlamento Europeo de 1996 llegó al 27,6% de los sufragios a nivel federal. En Graz, capital del estado de Estiria y la segunda ciudad de Austria con 230.000 habitantes, el partido de Haider ganó con un 30,8%. En el Landtag de Viena, el mismo día obtuvo el 28%, superando al ÖVP y dejando a los socialistas sin la mayoría absoluta.
Después Haider tuvo nuevos deslices pronazis: en febrero de 1995 se refirió a los campos de exterminio nazis como "campos de castigo"; en diciembre de 1995, participó en Krumpendorf, en una reunión de antiguos de las SS, a los que alabó y definió a las Waffen-SS como una parte del Ejército alemán "merecedora de todo el honor y el respeto". Más tarde comparó, en un debate televisado, la deportación de los judíos durante el Holocausto con la expulsión de los alemanes de la región checoslovaca de los Sudetes por los comunistas tras la Segunda Guerra Mundial.
También impulsó una campaña de recogida de firmas en 1993, para la celebración de un referéndum sobre la inmigración con el eslogan de Austria primero.
Haider negaba rotundamente que fuera un neonazi y se identificaba con el laborista Tony Blair .
El 7 de marzo de 1999 el FPÖ ganó las elecciones en Carintia con el 42% de los votos, rebasando en casi diez puntos a los socialistas del SPÖ y duplicando los votos de los populares del ÖVP.
En las elecciones al parlamento federal del 3 de octubre de 1999, Haider y el FPÖ obtenían el 26,9% de los votos y 52 escaños, los mismos que los populares del ÖVP, pero rebasándolos en votos. Los socialistas del SPÖ consiguieron tan sólo 13 diputados y seis puntos más.
Fracasado el intento de formar una nueva gran coalición entre socialistasd y populares, el presidente de la república, Klestil, dio el encargo de formar el nuevo gobierno al jefe de los populares del ÖVP, a Schüssel, si conseguía formar una coalición con los liberales del FPÖ. Pero Klestil les exigió firmar previamente una declaración democrática redactada por él. Y así lo hicieron públicamente Schüssel y Haider el mismo 3 de febrero de 2000 del encargo de formar gobierno: firmaron su compromiso de respetar los valores democráticos, de aceptar el proceso de integración europea y de asumir la "responsabilidad de Austria en la funesta historia del siglo XX y en los terribles crímenes del régimen nacionalsocialista", pasado que someterían a un "examen autocrítico". Lo firmado era sino el preámbulo elaborado por Klestil del programa de gobierno que ambos partidos añadieron después de común acuerdo. Además el presidente Klestil vetó de la lista de ministros que le presentó después Schüssel a dos miembros radicales del FPÖ.
Haider se había disculpado además de sus pasadas expresiones filonazis. En diciembre de 1999, tras las elecciones, declaró: "En el pasado, se me han atribuido ciertas manifestaciones en relación con el nazismo que, ciertamente, eran inapropiadas o susceptibles de mala interpretación".
El 4 de febrero de 2000 tomó posesión el gobierno de coalición de los democristianos y de los liberales del FPÖ. Estos tenían la vicecancillería y seis de los once ministerios. Haider no formaba parte, porque seguía de gobernador de Carintia.
Pero la Unión Europea no admitió la legitimidad de este gobierno y no consintió que fuese un hecho.
El presidente francés Jacques Chirac se pronunció en este sentido y enseguida el gobierno belga.
El 31 de enero de 2000, el Consejo de Ministros de la UE, en una contundente decisión sin precedentes, advirtió a Austria de que la entrada del FPÖ en su Gobierno iría seguida de la imposición de sanciones políticas y diplomáticas a Austria.
La UE cumplió su amenaza y tras la formación de ese gobierno austríaco investido por la mayoría de los diputados del parlamento austríaco elegidos en las urnas, aunque se permitió de momento que el canciller y los ministros de Austria siguieran asistiendo a los consejos de la UE, impuso a Austria las siguientes sanciones:
El Estado de Israel retiró a su embajador en Viena.
Haider por su parte, echando más leña al fuego desde Carintia acusó de "alta traición" a Klestil y Klima por "movilizar a la opinión pública internacional contra el cambio en Austria" y el 19 de abril de 2000, advirtió en nombre de la democracia que Austria podría abandonar la UE si ésta insistía en castigar una decisión política inobjetable en una democracia.
Por contra, el 28 de febrero de 2000 se quitó de en medio al anunciar que dejaba la presidencia del FPÖ.
El 4 de julio de 2000 Haider y Schüssel acordaron plantear un referéndum sobre la permanencia en la UE si no eran levantadas las sanciones comunitarias antes del 14 de octubre de 2000, fecha del Consejo Europeo en Biarritz. La presidencia francesa del Consejo les advirtió que perturbaran las negociaciones sobre la reforma de las instituciones de la UE.
En septiembre de 2000, el comité de sabios delegado por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos para evaluar al Gobierno austríaco y al FPÖ, aconsejó no mantener las sanciones, por ser contraproducentes, y dictaminaba que Austria cumplía con los valores europeos y que la situación de sus minorías, refugiados e inmigrantes era "equiparable a los niveles aplicados por los estados de la UE, e incluso mejor". Sobre el FPÖ, el comité no lo calificó de ultraderecha, sino como "partido populista de derechas con elementos radicales", algunos de cuyos dirigentes habían realizado "expresiones fuertemente ambiguas", susceptibles de ser interpretadas como "xenófobas e incluso racistas".
Siguiendo el dictamen el 12 de septiembre de 2000, los otros catorce de la UE de los 15 levantaron las sanciones contra Austria, pero advirtieron que mantendrían su "vigilancia" y una "especial alerta" frente al FPÖ de Haider.
La crisis interna del FPÖ desembocó en la disolución del gobierno de coalición en 2002. Con lo que parecía que se terminaba el problema que al sistema liberal le produce el no poder admitir la legitimidad de un gobierno respaldado por una mayoría parlamentaria elgida en unas elecciones.
Pero el 28 de febrero de 2003 se constituyó el segundo Gobierno federal de coalición entre los populares y los liberales del FPÖ. Este gobierno duró hasta 2007, cuando se volvió a la gran coalición entre socialistas y populares.
Y en Carintia fueron los socialistas los que en 2004 entraron en coalición con los liberales del FPÖ y respaldaron un gobierno presidido por el propio Haider.
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La sucesión de descensos para el FPÖ en las
elecciones regionales de Estiria (octubre de 2000), Burgenland
(diciembre de 2000) y Viena (marzo de 2001,
donde cayó al 20,3% frente al 28% logrado en 1996) empujaron a
Haider a lanzar una nueva campaña de agitación populista y
antieuropea. El pretexto, adobado con planteamientos ecologistas,
fue el funcionamiento en la vecina República Checa de la central
nuclear de Temelin, emplazada muy cerca de la frontera y cuyos
patrones de seguridad venían siendo motivo de fricción entre la
UE y el Gobierno de Praga. Con sus furibundas exigencias de que
se obligara a los checos a clausurar el reactor de Temelin,
Haider molestó sobremanera al primer ministro del país, Milos
Zeman, socialdemócrata a la sazón, quien le llamó
"populista pronazi", "Chernobyl político" e
"idiota"; a cambio, el insultado se mofó del
"comunista" gobernante checo.
El líder liberal removió la sensibilidad antinuclear en un
país que desde 1978 tenía vetada la producción de energía
atómica en su territorio. Sin embargo, en enero de 2002,
Schüssel se opuso tajantemente a la demanda de su aliado,
respaldada con la recogida de medio millón de firmas, de que
Austria impusiera en el Consejo Europeo el veto al ingreso de
Chequia en la UE. El Gobierno de coalición sufrió su primera
grieta. Asimismo, Haider lanzó en Carintia una verdadera
campaña de boicot y desobediencia civil contra la reciente
decisión del Tribunal Constitucional que obligaba a rotular en
idioma esloveno, además de en alemán, las señalizaciones de
tráfico en aquellas áreas del estado donde esta minoría
eslavófona constituyera más del 10% de la población.
A continuación, en febrero, Haider generó un nuevo escándalo
al viajar a Irak, donde se entrevistó con el dictador Saddam
Hussein. El desplazamiento al país paria por excelencia de la
comunidad internacional no tenía, según su protagonista, más
motivo que el humanitario: la donación de un equipo para un
banco de sangre en Bagdad destinado principalmente a niños con
leucemia. El siguiente incidente de política exterior se produjo
en junio, al ser tachado Joschka Fischer, vicecanciller y
ministro de Exteriores de Alemania así como líder de los Verdes
germanos, de "simpatizante abierto" del terrorismo de
extrema izquierda.
Ya en noviembre anterior, el dirigente había amenazado con
forzar el final de la legislatura porque el ministro del Interior
del ÖVP, Ernst Strasser, estaría instigando una investigación
judicial en su contra basada en unas denuncias sobre el presunto
soborno a oficiales de la Policía para obtener informes
confidenciales de adversarios políticos del FPÖ. Haider exigió
que tales pesquisas se centraran en el SPÖ, partido que, según
él, era el gran muñidor de los espionajes políticos en
Austria. Más orgulloso que enfadado, el jefe carintio se jactaba
de ser "el político más espiado de Austria".
Por si fuera poco, emergieron fuertes tensiones entre Haider y su
base de poder en Carintia por un lado, y la dirección nacional
del partido instalada en Viena por el otro. La crisis interna del
FPÖ, precalentada por el controvertido viaje a Irak, alcanzó el
clímax el 8 de septiembre de 2002 con las
dimisiones de Riess-Passer, como vicecanciller y presidenta del
partido, del ministro de Finanzas Grasser y del presidente del
grupo parlamentario en el Nationalrat, Peter Westenthaler, luego
de respaldar los tres la decisión de Schüssel de postergar
hasta después de las elecciones generales de septiembre de 2003
una bajada de impuestos debido a los fuertes gastos derivados de
las catastróficas inundaciones del mes de agosto, y de promover
Haider entre las bases del partido la convocatoria de una
asamblea extraordinaria del FPÖ que debatiera y, eventualmente,
aprobara su demanda de un cambio de rumbo en la política fiscal
del Gobierno.
El 7 de septiembre, reunida en la localidad estiria de
Knittelfeld, una conferencia de mandos del partido dominada por
la vieja guardia derechista escenificó la ruptura con los
conmilitones en el Gobierno. Consumado el llamado putsch de
Knittelfeld, Riess-Passer y los otros presentaron sus
renuncias a Schüssel. Haider, orquestándolo todo entre
bambalinas tras su reciente y teatral anuncio de retirada de la
política nacional como protesta por el aplazamiento de la rebaja
fiscal, se las arregló para disfrazar lo sucedido en Knittelfeld
de ejercicio democrático del partido, ante el cual él se
sometía.
En estas circunstancias, Schüssel cortó por lo sano y el 9
de septiembre de 2002 disolvió el Gobierno y convocó
elecciones generales anticipadas, a celebrar en el plazo más
corto posible porque Austria tenía "necesidad de un
Gobierno estable". Visiblemente disgustado, el canciller
declaró que su partido había llegado "al límite de lo
políticamente soportable", que no era posible "seguir
trabajando en las condiciones actuales" y que el FPÖ tenía
que aclararse sobre si quería "gobernar o ejercer
oposición". Dirigiendo un dardo mordaz al perturbador
líder carintio, Schüssel comentó que "el suicidio
político es un derecho fundamental en una democracia", pero
no cerró las puertas a renovar la coalición con los liberales
tras las elecciones.
El 15 de septiembre, en otro de sus movimientos inesperados,
Haider retiró su candidatura para la presidencia del partido en
sustitución de Riess-Passer, puesto que desempeñaba con
carácter interino Herbert Scheibner. "Los miembros del
Gobierno y sus grupos de interés tendrán ahora la posibilidad
de imponer su línea y formar un socio ideal para el
gubernamental Partido Popular", repuso. Con la
autolimitación de su protagonismo, el tornadizo gobernante
carintio pretendería, bien permitir que el ala moderada y
progubernamental de la formación retuviera el control del mando
nacional para conjurar el augurado revés electoral de los
liberales por la mala imagen dada al votante no extremista, bien
protegerse él mismo de un varapalo en las urnas del que luego no
tendría que rendir cuentas al limitarse su jurisdicción
política a su bundesland.
El 21 de septiembre, el cónclave escogió como presidente y
cabeza de lista para los comicios a Mathias Reichhold, ministro
de Infraestructuras del Gobierno saliente, con el 92,2% de los
votos. Ni Haider ni Riess-Passer participaron en el congreso.
Lejos de amainar, la tormenta en el FPÖ cobró nuevos ímpetus
casi sin solución de continuidad al ponerse Haider a despotricar
contra Reichhold, quien a su vez arremetió contra la campaña
electoral del FPÖ carintio.
Sumidos en un destructivo caos, los liberales asistieron a la
dimisión de Reichhold el 31 de octubre, a la asunción interina
del mando por Herbert Haupt, haiderista
ministro de la Seguridad Social, y, materializando los vaticinios
de las encuestas, a su hundimiento en las elecciones federales
del 24 de noviembre, en las que el FPÖ fue abandonado en masa
por los votantes ganados en la última década ante el
espectáculo de desunión e intrigas desestabilizadoras de un
gobierno que encima lo estaba haciendo relativamente bien en el
terreno económico. Los liberales perdieron 750.000 votos, 17
puntos porcentuales y 34 diputados, quedándose en el 10% de los
votos y 18 escaños. El beneficiario de esta sangría no podía
ser otro que el ÖVP, que obtuvo sus mejores resultados desde
1983 y se convirtió en la primera fuerza parlamentaria, lo que
no le sucedía desde 1966.
5. El cisma de la BZÖ y pérdida de presencia política
Señalado por los analistas como un hombre "políticamente
muerto", Haider reaccionó ante el descalabro electoral
anunciando su disposición a dimitir como jefe del Gobierno de
Carintia y a abandonar la política activa porque "estoy
profundamente herido por estos resultados, que veo como una
expresión de desconfianza hacia mí", explicó.
Rápidamente, la dirección nacional del partido salió a negar
ese desenlace, expresión de respaldo que fue replicada por
Haider con la revocación de su anuncio.
El mismo día en que Haider reculó, el 26 de noviembre,
Schüssel recibió de Klestil la encomienda de formar el nuevo
Gobierno. Las negociaciones entre el ÖVP y el FPÖ fructificaron
en acuerdo sin la participación de Haider y el 28 de
febrero de 2003 se constituyó el segundo Gobierno negro-azul
con las presencias de Haupt elegido
presidente del partido el 8 de diciembre- como vicecanciller y
ministro de la Seguridad Social, el muy moderado Grasser de nuevo
en Finanzas por imposición de Schüssel, lo que le
acarreó ser expulsado del FPÖ, debiendo continuar adelante como
independiente-, Dieter Böhmdorfer repitiendo en Justicia y
Hubert Gorbach al frente de Transportes, Innovación y
Tecnología. Los liberales obtuvieron también tres de
las seis secretarías de Estado, una de las cuales, la
de Salud, fue para la hermana mayor de Haider,
Ursula Haubner, antigua profesora de escuela.
Una nueva cadena de fortísimas derrotas electorales (en las
municipales de Carintia y en las estatales de Baja Austria, Alta
Austria y Tirol, donde el FPÖ fue superado incluso por Los
Verdes), preludió la instigación por Haider el 21 de octubre de
2003 de la renuncia de Haupt a la Vicecancillería y la
presidencia del partido, puestos en los que fue sustituido
respectivamente por Gorbach de manera inmediata y por Haubner de
manera provisional. El FPÖ tocó fondo en las elecciones al
Parlamento Europeo del 13 de junio de 2004, cuando con el 6,3% de
los sufragios sólo metió un eurodiputado y descendió
al quinto lugar.
Sólo el feudo carintio de Haider era inmune al declive nacional
del partido: en las estatales del 7 de marzo de 2004,
los liberales, con el 42,5% de los votos, incluso mejoraron
levemente sus resultados de 1999. En esta ocasión, Haider
prefirió amarrar su continuidad como gobernador del estado
supliendo su mayoría simple con un acuerdo de coalición
con los socialdemócratas de Peter Ambrozy, a quien
había desalojado del despacho en Klagenfurt en 1989.
El pacto rojo-azul
en Carintia, insólito desde el inicio de la era
Haider en 1986, enfureció a las bases socialdemócratas y
fue desautorizado inútilmente por el líder federal del SPÖ
desde la marcha de Klima en 2000, Alfred Gusenbauer. Con esta
jugada, Haider sacó a relucir de nuevo su extraña y veleidosa
habilidad para la maniobrabilidad política, que un día parecía
radical y desestabilizadora, y al otro pragmática y
constructiva. Así las cosas, el 31 de marzo de 2004,
Haider fue investido por el Landtag jefe del Gobierno
con un segundo mandato de cinco años y con el respaldo de los
diputados socialdemócratas. Después, el 3 de julio, presenció
con satisfacción la elección de su hermana Ursula como
presidenta titular del partido con el 79% de los votos en un
Congreso extraordinario celebrado en Linz.
Pese a esta exhibición de influjo, Haider distaba de controlar
el partido como antaño. No tanto la presunta moderación
ideológica del carintio, que ahora sí parecía apostar en firme
por la alianza gubernamental con el ÖVP, como las peleas
personalistas por cotos de poder generaron un antagonismo
insuperable con un sector capitaneado por Heinz-Christian
Strache, jefe del FPÖ vienés y un treintañero con mucha
ambición y pegada mediática, que recordaba vivamente al Haider
de los años ochenta del pasado siglo.
El 4 de abril de 2005, entre rumores de que
Strache podría disputar a Haubner la presidencia del partido,
Haider rompía la baraja con un anuncio espectacular: la
formación de su propia fuerza política, la Alianza por
el Futuro de Austria (Bündnis Zukunft Österreich, BZÖ),
que nacía con la voluntad de convertirse en un partido
responsable de gobierno y que se declaraba vedado a los elementos
extremistas y demás "fuerzas negativas", cuyas
"críticas internas" habían causado un "daño
irreparable" a la marca FPÖ. Junto con Haider
protagonizaron la escisión su hermana Ursula desde enero
ministra de la Seguridad Social en lugar de Herbert Haupt-, el
vicecanciller Gorbach, Thomas Prinzhorn, ahora vicepresidente del
Nationalrat y Herbert Scheibner, jefe del grupo parlamentario
liberal. La ministra de Justicia por cuenta del FPÖ pero
oficialmente sin filiación, Karin Gastinger, también se unió a
la BZÖ, dejando a aquel sin representación en el Ejecutivo.
Estos dirigentes arrastraron tras de sí a la mitad de los
diputados federales, entre ellos Haupt, y a una parte
considerable de los cuadros del FPÖ en los estados,
particularmente en Carintia, donde casi todo el mundo, empezando
por el presidente de la sección estatal, Martin Strutz, secundó
a Haider. Lo que quedó del FPÖ, que no era poco, se apresuró a
reorganizarse: Hilmar Kabas reemplazó a Haubner como presidente
interino, hasta la elección de Strache, y el 7 de abril aquel
declaró a Haider expulsado del FPÖ, con la advertencia de que
nadie que militara en la BZÖ o cualquier otra formación podía
seguir considerándose miembro del FPÖ.
El 17 de abril Haider dirigió en el pintoresco escenario del
hangar número 2 del aeropuerto de Salzburgo la conferencia
fundacional de la BZÖ, que presentó sigla, color el
naranja- y programa. Los 900 delegados eligieron a Haider
"líder de grupo" (Bündnisobmann), a Gorbach jefe de
la facción parlamentaria y a Uwe Scheuch, ex secretario general
del FPÖ, portavoz. En su discurso de aceptación del mando,
Haider se despachó a gusto con sus enemigos en el FPÖ, a los
que llamó "parásitos" y "Judas". Con su
constitución formal, la BZÖ reemplazó al FPÖ como integrante
de los gobiernos de coalición de Viena y Carintia.
La flamante formación se describía a sí misma como "libre
de ideología" y "orientada al futuro", pero
"consciente de los valores tradicionales". Periodistas
y politólogos se apresuraron a catalogar a la BZÖ de partido de
derecha, a la vez liberal, nacionalista y populista, etiquetado
que compartía con su agrupación madre, el FPÖ. En efecto,
aliancistas y liberales, a la luz de los pronunciamientos
iniciales y de los bandazos de discurso experimentados en los
meses y años siguientes al hilo de los sucesivos envites
electorales, coincidían en los grandes conceptos y temas:
libertad individual, democracia directa, ley y orden, reducción
del sector público, bajada de los impuestos, control estricto de
la inmigración, promoción de lo autóctono y conservación del
medio ambiente.
Sin embargo, los haideristas relativizaron el liberalismo a
ultranza con la defensa de la "economía social de
mercado", la insistencia en el apoyo a las familias y la
apuesta por una masiva inversión estatal en educación e
investigación. Eran euroescépticos, aunque, a diferencia del
"nuevo" FPÖ, no se oponían a la UE por sistema; ellos
veían a Austria dentro del "núcleo duro" europeo, a
condición de que se frenara el ingreso de nuevos Estados y se
enterraran las aspiraciones federalistas que detrajeran
soberanía a los gobiernos. Ahora bien, cuando llegó el momento
de la ratificación parlamentaria del Tratado de Lisboa,
el instrumento para la reforma de las instituciones de la UE
firmado por los líderes europeos en diciembre de 2007
como sucedáneo del fracasado Tratado de la Constitución
Europea, unos y otros salieron a oponerse con igual vehemencia,
exigiendo al alimón que los austríacos fueran consultados en
referéndum.
El debut electoral de la BZÖ, en octubre de 2005, fue muy
decepcionante para sus artífices. En las estatales de Estiria
sólo obtuvo el 1,7% de los votos frente al 4,6% del FPÖ, cuota
que sin embargo no permitió al segundo mantener la
representación en el Landtag de Graz. En Viena, Strache, gracias
a su discurso fieramente populista y chovinista, mantuvo el tipo
con el 14,9%, mientras que su rival, que hizo una campaña
bastante moderada, sacó un irrisorio 1,2%.
Haider tomó debida nota de estos resultados, que amenazaban con
liquidar su proyecto partidista nada más haber nacido. Así, de
cara a las elecciones generales de octubre de 2006, en las que se
jugaban su continuidad en el Nationalrat necesitaban
rebasar el listón del 4% de los votos para obtener
representación-, los aliancistas, desterrando parcialmente sus
símbolos distintivos, recobraron el color azul tradicional y
adoptaron los epítetos de Los Liberales
(Die Freiheitlichen) y El
Original (Das Original).
Más importante, la BZÖ calcó la retórica agresiva del FPÖ en
los temas candentes de la inmigración, los beneficios sociales
de los extranjeros y la criminalidad común. En el primer
terreno, las propuestas eran expeditivas: no más concesiones de
permisos de residencia y expulsión masiva de los inmigrantes
ilegales. En una esfera más personal, Haider retomó la
actividad agitadora contra el bilingüismo en Carintia,
desafiando al Tribunal Constitucional con la remoción, con sus
propias manos, de un indicador de carretera escrito en esloveno y
la preparación de un referéndum regional, iniciativa que fue
paralizada por las instituciones federales.
La recuperación de los viejos mensajes, aunque tenía mucho de
oportunismo, desconcertó a quienes habían empezado a distinguir
en la BZÖ una aureola centroderechista frente al derechismo duro
y radical de que hacía gala el FPÖ. Dentro de esta estrategia y
acuciado por los sombríos sondeos preelectorales, Haider optó
por ceder la jefatura orgánica y el liderazgo electoral del
partido al más joven Peter Westenthaler, quien asumió el mando
nominal el 23 de junio.
El 1 de octubre de 2006 la BZÖ, con el 4,1% de los votos, cuota
que le dio derecho a siete escaños, se salvó por los pelos de
una expulsión del Parlamento que seguramente habría hecho
inevitable su vuelta al redil del FPÖ, el cual, con el 11% de
los sufragios y 21 diputados, mejoró ligeramente los resultados
del partido indiviso en 2002. Puesto que el ÖVP encajó un
fuerte retroceso, de ocho puntos y 13 escaños, al bipartito negro-naranja
le era imposible continuar. En consecuencia, se impuso la vuelta
de la gran coalición de socialdemócratas y populares,
liderados respectivamente por Gusenbauer y Wilhelm Molterer,
sucesor del dimitido Schüssel desde el 9 de enero de
2007. Dos días después, tomaba posesión el Gabinete
presidido por Gusenbauer, poniendo fin a siete años de presencia
del bando de Haider en el Ejecutivo de Viena.
En 2008, la pronta ruptura, el 7 de
julio, de la gran coalición, naufragada por los
problemas de liderazgo de Gusenbauer y su falta de entendimiento
con Molterer en la política europea, abocó a los austríacos a
una nueva cita con las urnas para el 28 de septiembre.
Westenthaler partía como el cabeza de lista otra vez, pero el
juicio que arrastraba por un caso de perjurio y que finalizó con
una condena suspendida de nueve meses de prisión tumbó su
candidatura y de paso su jefatura partidista. El 30 de agosto
Westenthaler dimitió y devolvió las riendas orgánicas al
líder fundador, quien aceptó ser también el cabeza de lista,
pero sólo a afectos de la candidatura a la Cancillería y
"por obligación patriótica", ya que la mera
obtención del escaño en el Nationalrat no le empujaría a
renunciar a la jefatura del Gobierno de Carintia.
Con un Strache entregado a los exabruptos mitineros de tintes
antiislámicos y racistas, Haider, para arrancar voto conservador
al ÖVP, se permitió moderar un poco las formas, que no el
fondo, de su discurso, indeclinablemente nacionalista,
euroescéptico y de rechazo a la inmigración no vinculada a la
demanda laboral cualificada y a la exhibición social de las
especificidades culturales y religiosas de los musulmanes. Así,
propuso extender al resto del país la prohibición
impuesta por él en Carintia de edificar mezquitas y minaretes, y
prohibir también el uso público del burka y el velo
dentro de la indumentaria femenina.
"No podemos tolerar por más tiempo que los islamistas
radicales se mofen del imperio de la ley en nuestro país e
ignoren nuestros valores y la cultura dominante (
) Aquellos
que viven aquí, tendrán que adaptarse (
) Quienes no
puedan o no quieran, no tienen sitio aquí", manifestó a
principios de marzo. El concepto de la "leitkultur"
estuvo muy presente en la campaña electoral, y su difusor lo
compatibilizó con las llamadas de atención por los coqueteos
"neonazis" de Strache, al que implícitamente situó a
su derecha pero sin dejar de plantearle un futuro de
colaboración.
Haider se planteó el objetivo de alcanzar el 7% o el 8% de los
votos, pero los resultados de los comicios del 28 de septiembre
superaron con creces sus expectativas: la BZÖ creció hasta el
10,7% y pasó de los 7 a los 21 escaños. Su archirrival
ascendió en igual medida, hasta el 17,5% y los 34 escaños. Eso
sí, en Carintia, los aliancistas, con el 38,5%, subrayaron su
imbatilidad por los liberales, que no pasaron del 8%. En
conjunto, las formaciones de Haider y Strache sumaban 1,38
millones de votos, de los que la mitad eran nuevos, una ganancia
superior a lo perdido por el SPÖ y el ÖVP, desplomados hasta el
29,3% y el 26%, respectivamente. El 28,2% del voto combinado de
la extrema derecha batía el registro histórico del FPÖ en
1999.
Los ganadores morales de las elecciones habían sido Strache y
Haider, que sin embargo tenían imposibilitado el acceso de sus
formaciones al Gobierno Federal al descartar de plano el nuevo
presidente del SPÖ y candidato a canciller, Werner Faymann,
entablar negociaciones con ellos. Pese a su patente
impopularidad, como acababan de reflejar las urnas, la única
coalición mayoritaria viable volvía a ser la de socialdemócratas
y populares. El 8 de octubre Faymann recibió del
presidente Fischer el mandato de formar el nuevo Gobierno, que
parecía encaminarse a la renovación de la fórmula roja-negra,
más cuando el sustituto en funciones del dimitido Molterer al
frente del ÖVP, Josef Pröll, también era partidario de
marginar a la extrema derecha.
Por otro lado, la obtención por la BZÖ de un número
significativo de votos fuera de Carintia restó credibilidad a la
fórmula, propuesta por algunas voces internas como alternativa a
la reunificación de los dos partidos -no contemplada ni por
Haider ni por Strache, pero vista con simpatía en las
respectivas bases-, de atarse al FPÖ como su representante
regional, mientras que el partido mayor operaría en el resto de
Austria; se trataría de un esquema semejante al que venía
funcionando en Alemania entre la CDU y la CSU de Baviera.
Este era el compás de espera político en que se hallaba Austria
en las primeras horas del sábado 11 de octubre. Esa madrugada,
Haider regresaba de una fiesta en un club nocturno llamado Le
Cabaret sito en la localidad turística carintia de Velden am
Wörther See, a orillas del lago Wörthersee, y se dirigía a su
suntuosa casa de estilo alpino en Bärental, donde se disponía a
pasar el fin de semana y a celebrar el 90 cumpleaños de su
madre, cuando el vehículo que conducía, un Volkswagen Phaeton
recién comprado, a su paso por la localidad de Lambichl, en el
municipio de Köttmannsdorf, se salió de la calzada, dio varias
vueltas de campana y chocó contra un poste de hormigón,
quedando destrozado. El brutal impacto infligió a Haider severas
heridas en cabeza, cuello, pecho y uno de los brazo, y le
fracturó la columna vertebral en la parte dorsal o cervical,
causándole la muerte instantánea.
La fatalidad quiso que el mortal siniestro sorprendiera al
gobernador en la misma carretera donde el 4 de agosto de 1993 ya
había sufrido un aparatoso primer accidente, esta vez al volante
de un BMW y a la altura de Maria Rain, tan sólo 2 km más abajo,
solo que en aquella ocasión el daño personal no pasó de un
pequeño chichón en la frente.
La Policía del estado precisó que el accidente se había
producido a causa de un exceso de velocidad en un adelantamiento,
que no había más vehículos implicados y que la víctima
conducía sin acompañantes. Las sospechas de una pérdida del
control del Volkswagen debido a un exceso etílico fueron
rápidamente confirmadas por la prueba de alcoholemia practicada
al cadáver, que arrojó una tasa de alcohol de 1,8 gramos, 1,3
gramos más de lo permitido a los conductores en Austria. Este
análisis chocaba con las declaraciones de algunos de los
asistentes a la fiesta en el club, sobre que no habían visto a
Haider tomar bebidas alcohólicas ni advertido en él síntomas
de embriaguez.
Además, el político había intentado el adelantamiento a 142
km/h, cuando el límite de velocidad en el tramo era de 70 km/h.
Con todos los datos del informe forense, la Policía y la
Fiscalía de Carintia dieron por zanjada cualquier duda que
pudiera haber sobre la naturaleza puramente accidental, fruto de
una temeridad al volante, de la muerte de Haider, ya que entre
sus consternados seguidores ya andaban circulando precipitadas
elucubraciones sobre un acto criminal.
En los días siguientes, los medios de comunicación aportaron
detalles adicionales de las últimas horas del malogrado
político austríaco, informaciones que por un lado disiparon
algunas dudas sobre lo sucedido pero que por otra parte
agrandaron el estupor de la opinión pública, conmocionada por
encima de los sentimientos de simpatía o antipatía que Haider
le inspiraba.
Así, la agencia de noticias austríaca APA publicó unas fotos
tomadas aquella noche en Le Cabaret en las que un
distendido Haider posaba sonriente y en actitud festiva rodeado
de periodistas. El diario sensacionalista alemán Bild
informó además que a la fiesta nocturna, organizada para la
presentación de la nueva revista Blitzlicht Revue, Haider
acudió acompañado de algunos amigos y del secretario general de
la BZÖ, Stefan Petzner, un joven de 27 años que en el último
lustro había trabajado a su diestra como portavoz personal y
organizador de las campañas electorales. Fue Petzner,
precisamente, el responsable designado el 12 de octubre por la
ejecutiva del partido para desempeñar las funciones de líder
hasta la elección de un titular, en lo que pareció ser el
cumplimiento de un deseo personal de Haider, que venía
dispensando a su protegido un claro favoritismo. Entre tanto, el
cargo de gobernador de Carintia recayó, también en funciones,
en el vicegobernador Gerhard Dörfler.
Los elogios de los dirigentes políticos, no sencillos de
formular por la personalidad controvertida del personaje, y
centrados en destacar su talento político y su capacidad para
sintonizar con determinadas corrientes populares, precedieron los
funerales de Haider, virtualmente de Estado, en Klagenfurt el
día 18, que congregaron a unas 30.000 personas.
A las ceremonias fúnebres, muy pomposas y coloristas por la
participación como escoltas del féretro y el cortejo de
numerosos soldados del Ejército, policías, bomberos,
portaestandartes uniformados y guardias de honor vestidos con
indumentarias tradicionales carintias, asistieron el presidente
Fischer, el canciller Gusenbauer, el vicecanciller Molterer, el
ex canciller Schüssel, el aspirante a canciller Faymann y otros
miembros de la clase política y el Estado austríacos, amén de
la plana mayor de la BZÖ y el arzobispo Edmond Farhat, nuncio
apostólico en Austria, todos los cuales arroparon a la familia y
los amigos del difunto.
Aparte de los políticos locales, pudo verse a Saif al-Islam,
hijo del dirigente libio Muammar al-Gaddafi -con el que Haider
tenía gran vinculación, no obstante sus mensajes contrarios al
islamismo-, una delegación del partido italiano Liga Norte,
representantes de regiones italianas y rusas, y miembros de las
Burschenschaften, las asociaciones estudiantiles patrióticas.
Contrariamente a lo anunciado, no asistieron tres de los más
destacados líderes de la ultraderecha y la derecha xenófoba
europeas, el italiano Umberto Bossi (de la Liga Norte), la
también italiana Alessandra Mussolini y el francés Jean-Marie
Le Pen. Tras la misa de réquiem en la catedral de la capital
carintia, los restos mortales de Haider fueron sepultados en una
capilla en las propiedades familiares en Bärental, en una
ceremonia de carácter privado. El 11 de noviembre iba a
informarse de la cremación del cadáver.
Transcurridos tres días desde la última despedida al político
carintio, y mientras se intensificaban las especulaciones sobre
el futuro que aguardaba a la BZÖ, que privado de su fundador y
caudillo tal vez se vería abocado a fusionarse con el FPÖ, la
prensa sensacionalista volvió a la carga con nuevas
informaciones sobre los últimos instantes de la vida privada de
Haider.
Según Bild y varios medios austríacos, Haider, tras
abandonar el club de Velden am Wörther See dos horas antes de
morir, mantuvo una fuerte discusión con Petzner. Una vez
separados, el gobernador no emprendió el viaje de retorno a casa
directamente sino que se paró a tomar unas copas en un bar de
Klagenfurt, el Stadkrämer, muy conocido por su ambiente
gay, donde fue visto bebiendo vodka con varios acompañantes
masculinos, lo que explicaba su estado de ebriedad al volante.
Por lo demás, desde hacía tiempo circulaban rumores, apoyados
por algunos discretos apuntes periodísticos, en torno a la
homosexualidad o la bisexualidad del político derechista. Haider
nunca había confirmado o desmentido las insinuaciones sobre su
orientación sexual.
El 22 de octubre Petzner, en una entrevista radiada por la
emisora Ö3 de la ORF, reveló que él y su mentor habían
mantenido "una relación que iba más allá de la
amistad". "Jörg y yo estábamos unidos por algo muy
especial; él era el hombre de mi vida", declaró Petzner
con tono muy afectado, para añadir que Claudia Haider no sólo
estaba al corriente de su relación íntima, sino que "no
ponía objeciones" a la misma. Esta última afirmación fue
corregida por una hermana de Petzner, quien explicó a un medio
escrito que la ahora viuda "algunas veces se ponía
celosa", ya que su marido pasaba con su amante masculino
"tres cuartas partes de su tiempo, incluso los fines de
semana y en vacaciones". Como consecuencia de sus
declaraciones, Petzner fue fulminantemente apartado del liderazgo
interino de la BZÖ por sus compañeros del partido, aunque luego
la decisión fue revocada. Sin embargo, el 19 de noviembre,
Petzner dimitió irrevocablemente y el liderazgo interino fue
asumido por Scheibner.
Jörg Haider publicó los siguientes libros: Friede durch
Sicherheit (1992); Europa der Regionen (1993, en
coautoría con Umberto Bossi y Joze Pucnik); Die Freiheit, die
ich meine (1993); Befreite Zukunft jenseits von links und
rechts (1997); Wofür ich mich meinetwegen entschuldige.
Haider, beim Wort genommen (2000, en coautoría con Hubertus
Czernin); Beiträge zur Reform der Kärntner Landesverwaltung
(2002, obra colectiva); Zu Gast bei Saddam. Im Reich des
Bösen (2003); y Bewegung (2004).
(Cobertura informativa hasta 1/12/2008)
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La ultraderecha reaparece en las
regionales celebradas en Austria el primero de marzo de 2009
La Alianza Para el Futuro de Austria, BZÖ, del
difunto Haider obtuvo la victoria en Carintia en las elecciones del
primero de marzo de 2009
El Partido de la Libertad avanzó en la región de Salzburgo
DIARIO DE NAVARRA. AGENCIAS. Viena Lunes, 2 de marzo de 2009
La ultraderecha austriaca obtuvo un nuevo espaldarazo por parte de los electores en las dos elecciones regionales celebradas ayer en el país europeo. A pesar de la muerte de su fundador, Joerg Haider, en un accidente de tráfico el pasado mes de octubre, la Alianza Para el Futuro de Austria (BZÖ ) obtuvo la victoria en Carintia, mientras que el Partido por la Libertad, FPÖ, dirigido por Haider antes de crear BZÖ, ganó apoyos en la región de Salzburgo.
Con algo más del 45,5% de los votos, el partido ultraderechista BZÖ obtuvo la victoria en Carintia, en el sur de Austria, mientras que los socialdemócratas, que ganaron las presidenciales del pasado año 2008, recibieron un 28,6% de los votos emitidos, diez puntos menos respecto a los anteriores comicios.
La socialdemocracia también perdió apoyos en Salzburgo, donde las encuestas previas auguraban su triunfo un 39,5 por ciento de las papeletas. A pesar de que el Gobernador Gabi Burgstaller repetirá en el cargo, el Partido por la Libertad FPÖ obtuvo el 13 por ciento de los votos, 4,3 puntos más respecto a las presidenciales. APFA no obtuvo representantes en el parlamento regional de Salzburgo.
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