Crónica del siglo XXI
La crisis económica iniciada
en 2007
General Motors abocada a la mayor quiebra de EEUU
Libertad Digital. Jueves, 28.05.2009El consejo de administración de General Motors (GM) se reunirá en los próximos días para marcar los pasos ante la quiebra inevitable de la compañía por la negativa de los acreedores a canjear la deuda por acciones.
Un portavoz de General Motors confirmó a Efe
que el consejo de administración de la compañía acordará
declarar al gigante del automóvil estadounidense en quiebra ante
el rechazo mayoritario de los acreedores al plan de
reestructuración de la deuda creado por la empresa y el
Departamento del Tesoro.
El plan preveía la eliminación de al menos un 90 por
ciento de los 27.200 millones de dólares de deuda no asegurada de
General Motors a cambio de un 10 por ciento de las
acciones de la nueva compañía que surgirá tras la
reorganización.
Pero los acreedores y tenedores de bonos del que fuera hasta el
año pasado el primer fabricante de automóviles del mundo, consideran
que la oferta es un insulto, especialmente comparado con
lo que recibirán los trabajadores de General Motors y los
acreedores de la deuda asegurada. General Motors reconoció el
fracaso de su oferta en un comunicado dado a conocer poco antes
de la apertura de Wall Street.
"La cantidad principal de deuda ofrecida fue sustancialmente
inferior a la cantidad requerida por GM para satisfacer la
reducción exigida en su acuerdo de préstamo con el Departamento
del Tesoro" dijo el fabricante a través de un comunicado.
La oferta de canje había expirado a la medianoche del martes.
Dado que ninguna de las condiciones se ha cumplido, General
Motors ha cancelado la oferta de cambio de deuda por acciones. El
canje era uno de los requisitos demandados por el Gobierno
estadounidense para que General Motors pueda seguir recibiendo
dinero público.
Desde diciembre, Washington ha proporcionado al
fabricante 19.400 millones de dólares lo que le ha
permitido seguir operando sus factorías en el país. En Canadá,
GM también ha tenido que recurrir a préstamos gubernamentales.
Como en el caso de Chrysler, que se encuentra en quiebra
desde el 30 de abril, General Motors llegó a acuerdos
con sus trabajadores para reducir sus costes laborales y cargas
financieras relacionadas con la deuda que la empresa mantiene con
ellos. General Motors debe a sus trabajadores unos 20.000
millones de dólares en concepto de aportaciones a un
fondo de inversiones que tiene que proporcionar prestaciones
sanitarias a empleados y pensionistas.
Sin el acuerdo con los acreedores, General Motors se
tendrá que declarar en quiebra a más tardar el próximo 31 de
mayo, cuando se cumple el plazo dado por el presidente
estadounidense, Barack Obama, para completar su plan de
reestructuración. El presidente de GM, Fritz Henderson,
ya advirtió hace semanas que no esperaría hasta el 31 de mayo
si antes resultaba evidente que la empresa no puede cumplir con
los requisitos de la administración Obama.
El periódico The Washington Post dijo el miércoles en su
edición digital que la administración Obama ya indicó
que "efectivamente nacionalizaría" General Motors y
pondría la mayoría de la compañía en manos del sindicato
United Auto Workers (UAW).
El rotativo también dijo que Washington estaría
preparado para prestar otros 30.000 millones de dólares a GM (que
se añadirían a los 19.400 millones ya concedidos). Canadá
estaría dispuesto a conceder 9.000 millones de dólares
adicionales para mantener su cuota de producción en ese país,
alrededor de un 20 por ciento de la producción total
norteamericana de GM.
1,3 millones empleos, en riesgo
Según el plan del Departamento del Tesoro, Washington
terminaría controlando el 70 por ciento del accionariado de la
nueva GM, UAW tendría un 17,5 por ciento, los
acreedores un 10 por ciento y el Gobierno canadiense el 2,5 por
ciento restante.
Una bancarrota fallida de alguno de los grandes
fabricantes de vehículos de Estados Unidos que están
atravesando una crisis sin precedentes podría dejar sin
empleo a 1,3 millones de personas, según un nuevo
informe publicado por un centro de investigación privado.
El Center for Automotive Research advierte en su último
estudio de las consecuencias que tendría para la economía
estadounidense una bancarrota mal llevada por parte de General
Motors o Chrysler, dos de sus tres grandes multinacionales del
sector en problemas, informa Europa Press.
"Más de 1,3 millones de trabajos se perderían sólo en el
primer año si las bancarrotas resultaran ser un proceso
demasiado largo y desordenado", afirman los investigadores
del centro, que añaden que el funcionamiento de las dos grandes
compañías de Detroit se vería reducido en un 90 por ciento.
El estudio añade que el grupo Ford y los otros fabricantes
extranjeros presentes en Estados Unidos perderían también un 50%
de su producción en ese primer año por la escasez de
componentes de vehículos o por la venta de los inventarios de GM
y Chrysler a precios de ganga.
"Las autoridades deberían tener en cuenta estas cifras para
asegurar una reestructuración exitosa de GM y Chrysler",
afirmó el economista jefe del centro Sean McAlinden. "Si
las bancarrotas no tuvieran éxito el Gobierno perdería 37.000
millones de dólares en dos años", advirtió.
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El Tesoro de EEUU concede un crédito de 4.000 millones de dólares a General Motors
Libertad Digital. (Europa Press). Lunes, 25.05.2009El gigante estadounidense General Motors percibirá una línea de crédito adicional de 4.000 millones de dólares (2.877 millones de euros) por parte del Tesoro de EEUU, orientada a mantener su liquidez en el desarrollo de su plan de reestructuración, según la compañía.
Este tramo de crédito que recibirá la
corporación que preside Fritz Henderson es
mayor de lo que ha previsto la compañía y servirá para
mantener la liquidez de la compañía ante posibles gastos que
tenga que afrontar durante su reestructuración. En total,
General Motors ha recibido financiación pública por
parte del Departamento del Tesoro de Estados Unidos por un
montante de 19.400 millones de dólares (13.956 millones
de euros).
La empresa automovilística agradeció el apoyo por parte del
presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y de
su Administración, y señaló que la corporación está tomando
acciones difíciles "pero necesarias" para reinventarse.
"Continuaremos trabajando de cerca con los miembros del
grupo de trabajo del Automóvil del Gobierno de Estados Unidos
para seguir desarrollando el plan de reestructuración y juntos
continuaremos monitorizando nuestras necesidades de liquidez
durante este periodo". añadió General Motors.
El pasado 30 de marzo, Obama estableció un plazo de
sesenta días para que la empresa presentara un plan de
reestructuración "más eficiente". La última
actualización del plan de reestructuración del grupo
contemplaba el recorte de entre 7.000 y 8.000 empleos adicionales,
con lo que reducirá su plantilla en 23.000 trabajadores de sus
factorías entre 2008 y 2012, período en el que cerrará además
16 fábricas en Norteamérica y prescindirá de cuatro de sus
marcas.