Explicaciones y desarrollos
Historia de España
Historia Universal
Origen y características constitutivas de España
El origen de Europa
El origen de Europa en la antigüedad llega a
su plenitud ahora, en la Edad Media, con la integración de los
pueblos bárbaros en la civilización clásica cristianizada.
Llega a su plenitud el origen de Europa. No llega a su plenitud
Europa. La Cristiandad sólo se inicia.
El origen de Europa como Cristiandad. Son tres elementos los que
constituyen la plenitud de este origen de Europa:
La europeidad de la Cristiandad se constituye al irse integrando los pueblos prerromanos en la civilización clásica con la romanización que inicia el origen de Europa, su cristianización, que culmina este origen, y la entrada e integración en ella de los invasores bárbaros que se cristianizan y se romanizan.
Se había iniciado en la antigüedad con la romanización y la cristianización, llega a su inicial plenitud en aquella síntesis de la religión y de la vida que empezó a fraguar en la Edad Media.
los reinos de la Cristiandad,
La Europa del europeísmo es contraria a la
Europa de la Cristiandad. El núcleo del europeísmo es el
liberalismo enemigo de la Cristiandad, porque propugna la
separación, no la autonomía de la vida política en lo técnico
respecto a la autoridad de la Iglesia, a la que debe estar
vinculada como autoridad infalible en la moral, que es
obligatoria para todos incluidos los políticos. La
Cristiandad es el conjunto de Estados que acataban en la moral la
autoridad de la Iglesia en virtud de su fe en la divinidad de
Jesucristo, lo cual proclama la Iglesia en el Concilio
Vaticano II que se producirá plenamente en el futuro de forma
universal: "La Iglesia, juntamente con los profetas y con el
mismo Apóstol, espera el día, que sólo Dios conoce, en que todos
los pueblos invocarán al Señor con voz unánime y le
servirán hombro con hombro" (Nostra
aetate, 4).
Lo que es proclamar con toda seguridad la confesionalidad
de todos los pueblos y que obrarán en consecuencia en
el futuro.
Las causas desencadenantes de la crisis final de la Edad Media: "Primeramente las pasiones y ambiciones de los emperadores de Franconia y bien pronto el apoyo prestado al naciente absolutismo cesarista en Occidente por los legistas, causaron, al enfrentar la cabeza temporal de la Cristiandad con el Pontificado, el comienzo de la ruina de aquel ideal unitario del mundo cristiano. Esta fue fundamentalmente la tragedia de la Edad Media" (Francisco Canals Vidal: Política española: pasado y futuro. Barcelona.1977. Pág. 210)
el impacto del Renacimiento distorsionador de la Cristiandad al hacer rebrotar el antropocentrismo y el cesarismo de las monarquías autoritarias
la derrota de la Europa de la Cristiandad por su versión distorsionada y degradadada que ha desembocado en el europeísmo laicista que la suplanta. No sin tener que vencer, por ahora, la resistencia al liberalismo, al laicismo y al socialismo, mediante la infección con el europeísmo, que es enemigo de la Europa de la Cristiandad por basarse en el laicismo liberal y socialista.
Aunque apenas se inicia aquella síntesis de la
religión y de la vida y apenas empezaba a dar sus frutos en el
bienestar económico y social, en la convivencia, en la
democracia tradicional, en el esplendor artístico y cultural,
empezará también a sufrir distorsiones desde las ideas de los
legistas de finales del XIII que apuntan a la prepotencia
cesarista de los reyes, y desde las filosofías disidentes y
decadentes como el nominalismo. La corrupción de costumbres de
la realeza, de la nobleza y del clero; la mala formación de
éste, el cesarismo, el afán de lucro por encima de todo, como
sea, por parte de negociantes falsamente o inconsecuentemente
cristianos y otros que se contagiarán de lo mismo, son algunos
de los males iniciales de la crisis de la Baja Edad Media que
irán deteriorando y distorsionando aquella síntesis de la
religión y de la vida en su plenitud incoada.
Las pestes propiciadas por el enfriamiento climático de la
Pequeña Edad del Hielo iniciada en el XIV y el consiguiente
hundimiento demográfico no se asimilan a causa de esa
corrupción ideológica y moral y desembocan en el hundimiento
económico y social.
El cautiverio de los Papas en Aviñón (1308-1377), sometidos al
cesarismo de los reyes de Francia, el Cisma de Occidente
(1378-1415), la Guerra de los Cien Años (1337-1449), la
anarquía nobiliaria neofeudal, son los males de aquella
distorsión de la Baja Edad Media, causa de nuevas distorsiones y
de la descomposición final de la Edad Media y del origen del
Renacimiento en esa crisis y en esa descomposición.
La Cristiandad medieval buscaba el bien del hombre y el desarrollo de todo lo humano. Y lo buscaba en la unión de lo humano individual y social con lo divino. En el acatamiento en lo moral de la Iglesia. Los intelectuales, políticos y príncipes renacentistas también son cristianos, pero buscan el bien del hombre ya separadamente de lo divino, creen en la salvación del hombre por sus solas fuerzas, buscan el bien de la sociedad en la autoridad cesárea y en la cultura clásica separada de la religión. El protestantismo es una reacción arcaizante y pesimista frente al optimismo renacentista; pero al final pone la salvación en el esfuerzo por conseguir el éxito económico como exponente de los signos de predestinación, en la fe en el propio esfuerzo religioso y moral, y en la obediencia a los reyes como cabezas de las iglesias protestantes, con lo cual contribuye al alejamiento de aquella síntesis de la religión y de la vida iniciada en la Cristiandad medieval y a que quede como un objetivo para después de los siglos modernos y posmodernos en la Cristiandad futura.
Tras la ruina del europeísmo y de todo laicismo radical y moderado vendrá la Cristiandad futura